Sabiduría 4:10
Agradó a Dios, y Dios lo amó; vivía entre pecadores, y Dios se lo llevó;
pues los hijos que nacen de sueños ilegítimos son testigos de cargo contra sus padres a la hora del interrogatorio.
Se quebrarán sus brotes tiernos, su fruto no servirá: está verde para comerlo, no se aprovecha para nada;
aunque por algún tiempo reverdezcan sus ramas, como está mal asentada, la zarandeará el viento y será arrancada de raíz por los huracanes.
La familia numerosa de los impíos no prosperará: nacida de retoños ilegítimos, no arraigará profundamente ni tendrá base firme;
Cuando está presente, la imitan; cuando está ausente, la añoran; en la eternidad, ceñida la corona, desfila triunfadora, victoriosa en la prueba de trofeos bien limpios.
Más vale ser virtuoso, aunque sin hijos; la virtud se inmortaliza en el recuerdo: la conocen Dios y los hombres.