Mateo9:30
Se les abrieron los ojos, y Jesús les advirtió: —¡Cuidado, que nadie lo sepa!
Al entrar en casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo: —¿Creen que puedo hacerlo? Contestaron: —Sí, Señor.
Sana a dos ciegos y exorciza a un mudo Cuando se iba de allí, dos ciegos lo seguían dando voces: —¡Hijo de David, ten piedad de nosotros!
Jesús se volvió y al verla dijo: —¡Ten ánimo, hija! Tu fe te ha sanado. Al instante la mujer quedó sana.