Sabiduría 9:2
y con tu Sabiduría formaste al hombre para que dominara todas tus criaturas,
Envíala desde el cielo Dios de los padres, Señor de misericordia, que todo lo creaste con tu palabra
Al darme cuenta de que sólo me la ganaría si Dios me la otorgaba –y ya era un signo de prudencia saber el origen de este don–, me dirigí al Señor y le supliqué, diciendo de todo corazón:
su amistad es noble gozo; el trabajo de sus manos, riqueza inagotable; su trato familiar, prudencia; conversar con ella, celebridad; entonces me puse a buscarla, tratando de llevármela a casa.
Esto es lo que yo pensaba y sopesaba en mi corazón: la inmortalidad consiste en tener parentesco con la Sabiduría;
Al volver a casa, descansaré a su lado, porque su trato no produce amargura, su intimidad no deprime, sino que regocija y alegra.
soberanos temibles se asustarán al oír mi nombre; con el pueblo me mostraré bueno, y en la guerra, valeroso.