Sabiduría 10:4
Por su culpa vino el diluvio a la tierra, y otra vez la salvó la Sabiduría, guiando al justo en un simple tablón.
Por su culpa vino el diluvio a la tierra, y otra vez la salvó la Sabiduría, guiando al justo en un simple tablón.
Se apartó de ella el criminal lleno de ira, y su furia fratricida le acarreó la ruina.
La Sabiduría salvó al justo Ella fue quien protegió al primer formado, padre del mundo, único creado, y lo liberó de su pecado,
Sólo así fueron rectos los caminos de los que están sobre la tierra, así los hombres aprendieron lo que te agrada y la Sabiduría los salvó.
¿Quién conocerá tu designio, si tú no le das la Sabiduría enviando tu santo espíritu desde el cielo?
A duras penas adivinamos lo que hay en la tierra y con trabajo encontramos lo que está a nuestro alcance: ¿quién podrá rastrear las cosas del cielo?
porque el cuerpo mortal es un peso para el alma y la tienda terrestre abruma la mente que reflexiona.
Los pensamientos de los mortales son mezquinos y nuestros razonamientos son inseguros;