Llega la hora de la cuenta, llega la hora de la paga, –que se entere Israel–, por tu gran culpa, por tu gran subversión. El profeta es un loco, el hombre inspirado delira.
Llega la hora de la cuenta, llega la hora de la paga, –que se entere Israel–, por tu gran culpa, por tu gran subversión. El profeta es un loco, el hombre inspirado delira.