Su maldad arranca de Guilgal: allí lo aborrecía; por la maldad de sus acciones los eché de mi casa, no volveré a quererlos, todos sus jefes son rebeldes.
Su maldad arranca de Guilgal: allí lo aborrecía; por la maldad de sus acciones los eché de mi casa, no volveré a quererlos, todos sus jefes son rebeldes.