No cayó su jefe ante soldados, ni lo hirieron hijos de titanes, ni gigantes corpulentos lo vencieron, sino Judit, hija de Merarí, lo paralizó con la belleza de su rostro:
No cayó su jefe ante soldados, ni lo hirieron hijos de titanes, ni gigantes corpulentos lo vencieron, sino Judit, hija de Merarí, lo paralizó con la belleza de su rostro: