Por eso, dame ese monte que me prometió aquel día el Señor. Tú lo oíste: que aquí vivían los enaquitas y que sus ciudades eran grandes y fortificadas. Ojalá el Señor esté conmigo y logre expulsarlos como él prometió.
Por eso, dame ese monte que me prometió aquel día el Señor. Tú lo oíste: que aquí vivían los enaquitas y que sus ciudades eran grandes y fortificadas. Ojalá el Señor esté conmigo y logre expulsarlos como él prometió.