El problema de la retribución
Aunque tú, Señor,
tienes siempre la razón
cuando discuto contigo,
quiero proponerte un caso:
¿Por qué prosperan los malvados
y viven en paz los traidores?
Aunque tú, Señor,
tienes siempre la razón
cuando discuto contigo,
quiero proponerte un caso:
¿Por qué prosperan los malvados
y viven en paz los traidores?