Sus habitantes, faltos de fuerza, con la vergüenza de la derrota, fueron como hierba del campo, como verde de los prados, como grama de las azoteas marchitada antes de crecer.
Sus habitantes, faltos de fuerza, con la vergüenza de la derrota, fueron como hierba del campo, como verde de los prados, como grama de las azoteas marchitada antes de crecer.