Terminada la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
—Hermanos, si tienen alguna palabra de aliento para el pueblo, pueden decirla.
Terminada la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
—Hermanos, si tienen alguna palabra de aliento para el pueblo, pueden decirla.