Atención, no rechacen al que habla. Porque si aquéllos, por rechazar al que pronunciaba oráculos en la tierra, no escaparon, ¿cómo podremos escapar nosotros, si nos apartamos del que habla desde el cielo?
Atención, no rechacen al que habla. Porque si aquéllos, por rechazar al que pronunciaba oráculos en la tierra, no escaparon, ¿cómo podremos escapar nosotros, si nos apartamos del que habla desde el cielo?