Es verdad que lo estuvo y a punto de morir; pero Dios se apiadó de él; y no sólo de él, sino también de mí, para que no tuviera yo más tristezas de las que ya tengo.
Es verdad que lo estuvo y a punto de morir; pero Dios se apiadó de él; y no sólo de él, sino también de mí, para que no tuviera yo más tristezas de las que ya tengo.