Vino después otra águila gigante, de gigantescas alas y de plumaje tupido, y entonces nuestra vid, aunque estaba plantada en buen terreno, junto a aguas abundantes,
Vino después otra águila gigante, de gigantescas alas y de plumaje tupido, y entonces nuestra vid, aunque estaba plantada en buen terreno, junto a aguas abundantes,