Obedeciendo al rey, los correos partieron veloces. El edicto fue promulgado en la fortaleza de Susa, y mientras el rey y Amán banqueteaban, toda Susa quedó conmocionada.
Obedeciendo al rey, los correos partieron veloces. El edicto fue promulgado en la fortaleza de Susa, y mientras el rey y Amán banqueteaban, toda Susa quedó conmocionada.