La gente volvió a toda prisa y los ancianos le dijeron: –Ven, siéntate con nosotros y explícate; porque Dios te ha dado la madurez de un anciano.
La gente volvió a toda prisa y los ancianos le dijeron: –Ven, siéntate con nosotros y explícate; porque Dios te ha dado la madurez de un anciano.