Cantar de los cantares 5:2

XIV. Segundo nocturno  

Yo dormía, pero mi corazón velaba.

¡Un rumor…! Mi amado llama: Ábreme,

hermana mía, amada mía,

mi paloma sin tacha;

que mi cabeza está cubierta de rocío,

mis rizos, del relente de la noche.

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