XII. Belleza del cuerpo amado
¡Qué hermosa eres, amada mía,
qué hermosa eres!
¡Palomas son tus ojos tras el velo!
Tus cabellos, como un rebaño de cabras,
que desciende por la sierra de Galaad.
¡Qué hermosa eres, amada mía,
qué hermosa eres!
¡Palomas son tus ojos tras el velo!
Tus cabellos, como un rebaño de cabras,
que desciende por la sierra de Galaad.