III. El pastor inaccesible
Dime, amado mío, dónde pastoreas, dónde recuestas tu rebaño al mediodía, para que no vaya como una prostituta tras los rebaños de tus compañeros.
Dime, amado mío, dónde pastoreas, dónde recuestas tu rebaño al mediodía, para que no vaya como una prostituta tras los rebaños de tus compañeros.