Después un ángel poderoso levantó una piedra como una rueda de molino y la arrojó al mar diciendo: Así será arrojada con ímpetu Babilonia, la Gran Ciudad, y no se la encontrará más.
Después un ángel poderoso levantó una piedra como una rueda de molino y la arrojó al mar diciendo: Así será arrojada con ímpetu Babilonia, la Gran Ciudad, y no se la encontrará más.