El humo del tormento se eleva por los siglos de los siglos. No tienen descanso de día ni de noche los que adoran a la fiera y a su imagen, los que reciben la marca de su nombre.
El humo del tormento se eleva por los siglos de los siglos. No tienen descanso de día ni de noche los que adoran a la fiera y a su imagen, los que reciben la marca de su nombre.