Abner le repitió: –Deja de perseguirme, que voy a tener que aplastarte, y, ¿con qué cara me presento luego ante tu hermano Joab?
Abner le repitió: –Deja de perseguirme, que voy a tener que aplastarte, y, ¿con qué cara me presento luego ante tu hermano Joab?