Así, al culpable de todo lo absolvió de lo que se le imputaba, y a aquellos desdichados, que aun ante un tribunal bárbaro habrían sido absueltos como inocentes, los condenó a muerte.
Así, al culpable de todo lo absolvió de lo que se le imputaba, y a aquellos desdichados, que aun ante un tribunal bárbaro habrían sido absueltos como inocentes, los condenó a muerte.