Cuando nos ocurra una calamidad –espada, inundación, peste o hambre– nos presentaremos ante ti en este templo –porque en él estás presente–, te invocaremos en nuestro peligro y tú nos escucharás y salvarás.
Cuando nos ocurra una calamidad –espada, inundación, peste o hambre– nos presentaremos ante ti en este templo –porque en él estás presente–, te invocaremos en nuestro peligro y tú nos escucharás y salvarás.