También algunos gaditas se pasaron a David en el refugio del desierto: hombres aguerridos, hechos al combate, diestros con el escudo y la lanza, osados como leones, ágiles como cabras monteses.
También algunos gaditas se pasaron a David en el refugio del desierto: hombres aguerridos, hechos al combate, diestros con el escudo y la lanza, osados como leones, ágiles como cabras monteses.