A pesar de estar preso, el Apóstol rebosa de gozo. Sus cadenas son otra forma de predicación. Encarcelado en una institución romana, le han brindado una platafor-ma inesperada de apostolado, ya sea en sus conversaciones particulares con los demás prisioneros o en sus declaraciones oficiales ante los jueces. Los Hechos de los Apóstoles documentan esta táctica paulina de aprovechar cualquier ocasión ante cualquier auditorio (cfr. 2 Tim 4,2).
