Saludo

El remitente de la carta es «Pablo», a secas, sin el título de «apóstol», señal de que los filipenses aceptaban su apostolado sin problemas. Y se presenta junto a Timoteo, uno de sus mejores colaboradores, como «siervos de Cristo Jesús» (1), título que los identifica como misioneros del Evangelio. Llama «santos» o «consagrados», como de costumbre, a sus destinatarios, en alusión a su pertenencia a Cristo Jesús. Entre estos destinatarios se encuentran los líderes a cuyo cargo está la comunidad.

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