las llamas, por el contrario, no quemaban las carnes de los débiles animales que por allí merodeaban, ni derretían aquella especie de manjar divino, cristalino y soluble.
las llamas, por el contrario, no quemaban las carnes de los débiles animales que por allí merodeaban, ni derretían aquella especie de manjar divino, cristalino y soluble.