venció la indignación no a fuerza de músculos ni empuñando las armas, sino que rindió con la palabra al que traía el castigo, recordándole los pactos y promesas hechos a los padres.
venció la indignación no a fuerza de músculos ni empuñando las armas, sino que rindió con la palabra al que traía el castigo, recordándole los pactos y promesas hechos a los padres.