Nieve y hielo aguantaban el fuego sin derretirse, para que se supiera que el fuego –ardiendo en medio de la granizada y centelleando bajo el aguacero– aniquilaba los frutos de los enemigos;
Nieve y hielo aguantaban el fuego sin derretirse, para que se supiera que el fuego –ardiendo en medio de la granizada y centelleando bajo el aguacero– aniquilaba los frutos de los enemigos;