así, mientras los otros, aunque hambrientos, perdían el apetito natural, asqueados por los bichos que les habías enviado, éstos, después de pasar un poco de necesidad, se repartían un manjar desusado.
así, mientras los otros, aunque hambrientos, perdían el apetito natural, asqueados por los bichos que les habías enviado, éstos, después de pasar un poco de necesidad, se repartían un manjar desusado.