DECIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
LA SANGRE DEL CORDERO – EL SÁBADO ES PARA EL HOMBRE
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que nos comprometamos
en favor tuyo y de los hermanos,
con actitud de misericordia y servicio.
Danos valor para arriesgarnos.
Y, como Jesús, sacrificarnos entregándonos a ti
en nuestros prójimos necesitados,
y tomando parte en sus tristezas y alegrías,
sus protestas y sus problemas,
para que los conozcamos y sirvamos
como tú nos conoces y nos sirves a nosotros,
en Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Cuando Dios envió plagas contra los egipcios, como castigo por oprimir a su pueblo, salvó a las familias hebreas que habían comido el cordero pascual y habían señalado los dinteles de las puertas con su sangre. Cristo nos hace experimentar su Salvación en la eucaristía, la nueva Cena Pascual.
Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios en presencia del faraón; pero el Señor hizo que el faraón se empeñara en no dejar marchar a los israelitas de su territorio.
Pascua
En aquellos días, el Señor dijo a Moisés y a Aarón en Egipto:
–Este mes será para ustedes el principal, será para ustedes el primer mes del año.
Digan a toda la asamblea de Israel: El diez de este mes cada uno se conseguirá un cordero o un cabrito para su familia, uno por casa.
Si la familia es demasiado pequeña para terminarlo, que se junte con el vecino de casa; el animal se repartirá según el número de comensales y lo que coma cada uno.
Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito.
Lo guardarán hasta el día catorce del mes, y entonces toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer.
Con algo de la sangre rociarán el marco de la puerta de la casa donde lo coman.
Esa noche comerán la carne, asada a fuego, acompañada de pan sin fermentar y verduras amargas.
No comerán de ella nada crudo ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y entrañas.
No dejarán restos para la mañana siguiente, y si sobra algo, lo quemarán.
Y lo comerán así: ceñidos con el cinturón, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y lo comerán rápidamente, porque es la Pascua del Señor.
Esa noche atravesaré todo el territorio egipcio dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y daré un justo escarmiento a todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor.
La sangre será su contraseña de ustedes en las casas donde estén: cuando vea la sangre, pasaré de largo; no los tocará la plaga exterminadora cuando yo pase hiriendo a Egipto.
Este día será para ustedes memorable, en él celebrarán fiesta al Señor. Y lo harán de generación en generación como una ley perpetua.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya.
Evangelio
El cumplimiento exhaustivo de las tradiciones y los ritos era fundamental para los religiosos del tiempo de Jesús. Sin embargo, él, atento a las necesidades humanas, las prioriza. Las pone incluso por encima de las tradiciones y los ritos. Es decir, pone todas las cosas en su lugar: primero el hombre, primero y ante todo la misericordia. Porque misericordia quiere antes que sacrificios.
Jesús y el sábado
En cierta ocasión, Jesús atravesaba unos campos de trigo en día sábado. Sus discípulos, hambrientos, se pusieron a arrancar espigas y comérselas.
Los fariseos le dijeron:
—Mira, tus discípulos están haciendo en sábado una cosa prohibida.
Él les respondió:
—¿No han leído lo que hizo David y sus compañeros cuando estaban hambrientos?
Entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes.
¿No han leído en la ley que, en el templo y en sábado, los sacerdotes quebrantan el reposo sin incurrir en culpa?
Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien mayor que el templo.
Si comprendieran lo que significa: misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.
Porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado.
Oración de los Fieles
– Que la gente, en cualquier parte del mundo, tenga algún tiempo de descanso para recuperar la presión de su trabajo, y tenga también la oportunidad de dar culto a Dios, te pedimos.
– Que los fieles que participan en la misa dominical se comporten como buenos cristianos también los demás días de la semana, te pedimos.
– Que el domingo sea para cada uno de nosotros una ocasión especial para crecer en amor hacia nuestros seres queridos, para visitar a los enfermos y para servir bondadosamente a los que se encuentran en necesidad, te pedimos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Este pan y este vino van a convertirse
en el Cordero de Dios, Jesucristo, tu Hijo.
En esta eucaristía recordamos que derramó su sangre
para el perdón de nuestros pecados.
Que Jesús sea hoy nuestro alimento y bebida
para que podamos pasar con él de la muerte a la vida
y para que seamos verdaderamente tu Pueblo,
nacido para ser libre
y para hacernos libres unos a otros,
en Cristo Jesús nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor, Dios de vivos:
Acabamos de comer la comida pascual
del pueblo de la Nueva Alianza, la Iglesia.
Queremos que Jesús nos ayude a vivir
el gran mandamiento del Amor,
no tanto como una orden que hay que obedecer,
sino como un don precioso y gratuito
a este pueblo de nuestro tiempo
y a nosotros mismos, miembros de la Iglesia.
Hazlo posible, Dios, Padre nuestro,
por la fuerza y el poder de Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Naturalmente, hay mandamientos. Pero el Señor mismo nos dice que nunca deben interponerse como obstáculo en el camino de la misericordia y del cariñoso servicio a los hermanos. Que él nos haga servidores sinceros, siempre motivados por el amor. Y para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
