DECIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

LA ZARZA ARDIENTE: “AQUÍ ESTOY PARA USTEDES”

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, fuego que se quema sin consumirse,
Dios de Abrahán, Isaac y Jacob:
Tú eres nuestro Dios, el Dios del pueblo.
Danos plena consciencia de que tú
te has comprometido con nosotros
de modo irrevocable y sin reservas.
Continúa con nosotros tu aventura de amor;
sigue liberándonos hoy del mal en nosotros y en el mundo,
y condúcenos a tu tierra de perenne libertad,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Éx 3,1-6.9-12

 Dios se revela a sí mismo como Yahvé, el que está ahí para su Pueblo. Y lo hace en el milagro de una zarza encendida que no se quema. Un hecho extraordinario que simboliza la presencia de Dios en su Iglesia como un Fuego que no se consumirá nunca.

1

Vocación de Moisés  

Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; una vez llevó el rebaño más allá del desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.

2

 El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.

3

Moisés dijo:

–Voy a acercarme a mirar este espectáculo tan admirable: cómo es que no se quema la zarza.

4

Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:

–Moisés, Moisés.

Respondió él:

–Aquí estoy.

5

Dijo Dios:

–No te acerques. Quítate las sandalias de los pies, porque el sitio que pisas es terreno sagrado.

6

Y añadió:

–Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.

Moisés se tapó la cara temeroso de mirar a Dios.

9

 La queja de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios.

10

 Y ahora, anda, que te envío al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas.

11

Moisés replicó a Dios:

–¿Quién soy yo para acudir al faraón o para sacar a los israelitas de Egipto?

12

Respondió Dios:

–Yo estoy contigo, y ésta es la señal de que yo te envío: que cuando saques al pueblo de Egipto, darán culto a Dios en esta montaña.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Mateo 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 11,25-27

 La alabanza de Jesús a su Padre Dios atraviesa el tiempo y ensalza a los pequeños, destinatarios de su revelación. Porque solo los humildes, los sencillos de corazón están disponibles a la teofanía, a la manifestación de Dios, y a la comprensión de su Evangelio.

25

El Padre y el Hijo

En aquella ocasión Jesús tomó la palabra y dijo:
—¡Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla!

26

Sí, Padre, ésa ha sido tu elección.

27

Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce al Hijo, sino el Padre; nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo decida revelárselo.

Oración de los Fieles

– Para que todas las personas se inspiren en un sentido profundo de respeto y admiración de Dios, y gratitud por su cuidado amoroso. Roguemos al Señor.
– Para que nunca permitamos que a nadie le roben la libertad que Dios nos ha otorgado por medio de Jesucristo. Roguemos al Señor.
– Para que el amor a Dios y al prójimo siga ardiendo en nosotros sin que se extinga jamás. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios todopoderoso:
Tú eres nuestro “Dios-con-nosotros”
por Jesucristo, tu Hijo,
el siervo de Dios y el servidor del pueblo.
Contigo y con él, queremos escuchar
el clamor del pueblo
y partir y repartir para él el pan
que somos nosotros mismos,
como Cristo parte el pan de sí mismo entre nosotros.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre todopoderoso:
Hemos celebrado la memoria
de la muerte liberadora de tu Hijo.
Él murió para que nosotros vivamos
y seamos libres.
Acepta nuestra acción de gracias,
y haznos comprender que nuestro amor está herido
cuando la gente sufre a causa del mal.
Danos la gracia de comprometernos
a trabajar con seriedad y valentía
para que nuestros hermanos
sean verdaderamente libres.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Dios afirma que ha oído el clamor de su Pueblo. ¿Oímos nosotros el clamor de nuestro pueblo cuando nos grita que vive en humillante necesidad o en degradante miseria? Que Dios todopoderoso nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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