DECIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

REVELADO A LOS PEQUEÑOS

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor de cielo y tierra,
de quien procede todo bien:
Con Jesús, tu Hijo, te bendecimos
por revelarnos cuánto nos amas.
Haznos humildes y receptivos de tus dones,
para que estemos abiertos
a la Buena Noticia de Salvación,
porque tú te revelas
a los que asumen su pobreza.
Llena esa pobreza con tu ternura,
y también con la certeza
de que tú te preocupas y cuidas de nosotros,
por Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Is 10,5-7. 13-16

El profeta Isaías reprende al rey asirio en nombre de Dios por ser arrogante y comportarse como si él mismo lo fuera. A causa de su arrogancia, los árboles de gran altura serán cortados, los elevados serán abatidos, augura metafóricamente el Señor…

5

Asiria, instrumento de Dios

¡Ay Asiria, vara de mi ira, bastón de mi furor!

6

Contra una nación impía lo despaché, lo mandé contra el pueblo de mi cólera, para que entrase a saquear y lo despojase y lo pisase como barro de la calle.

7

Pero él no pensaba así, no eran ésos sus cálculos; su propósito era aniquilar, exterminar no pocas naciones.

13

Él decía: Con la fuerza de mi mano lo he hecho, con mi talento, porque soy inteligente. Cambié las fronteras de las naciones, saqueé sus tesoros y derribé como un héroe a los jefes de sus sitiales.

14

Mi mano tomó, como un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados, agarré toda la tierra, y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico para piar.

15

–¿Cómo?, ¿se envanece el hacha contra el leñador?, ¿se gloría la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño.

16

Por eso, el Señor Todopoderoso meterá debilidad en su gordura, y debajo del hígado le encenderá una fiebre como un fuego abrasador.

Salmo Responsorial

Salmo 93, 5-6. 7-8. 9-10. 14-15

R. (14a) Escucha, Señor, a tu pueblo.
Señor, los malvados humillan a tu pueblo
y oprimen a tu heredad;
asesinan a las viudas y a los forasteros
y degüellan a los huérfanos.
R. Escucha, Señor, a tu pueblo.
Y comentan: "El Señor no lo ve,
el Dios de Jacob no se entera".
Entérense, insensatos;
necios, ¿cuándo van ustedes a entender?
R. Escucha, Señor, a tu pueblo.
El que plantó el oído ¿no va a oír?
El formó el ojo ¿no va a ver?
El que educa a los pueblos ¿no va a castigar?
El que instruye al hombre ¿no va a saber?
R. Escucha, Señor, a tu pueblo.
Jamás rechazará Dios a su pueblo
ni dejará a los suyos sin amparo.
Hará justicia al justo
y dará un porvenir al hombre honrado.
R. Escucha, Señor, a tu pueblo.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Mateo 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 11,25-27

 La alabanza de Jesús a su Padre Dios atraviesa el tiempo y ensalza a los pequeños, destinatarios de su revelación. Porque solo los humildes, los sencillos de corazón están disponibles a la teofanía, a la manifestación de Dios, y a la comprensión de su Evangelio.

25

El Padre y el Hijo

En aquella ocasión Jesús tomó la palabra y dijo:
—¡Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, ocultando estas cosas a los sabios y entendidos, se las diste a conocer a la gente sencilla!

26

Sí, Padre, ésa ha sido tu elección.

27

Todo me lo ha encomendado mi Padre: nadie conoce al Hijo, sino el Padre; nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo decida revelárselo.

Oración de los Fieles

– Por la gente que sobrevalora la sabiduría humana. Para que el Señor les enseñe a ser pequeños y humildes, y así experimenten el amor del Padre. Roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que Dios Padre nos revele, profunda y amorosamente, a su Hijo Jesús. Roguemos al Señor.
– Por los que cuidan y sirven a los más pobres. Para que no se desalienten, y para que, a través de su servicio, lleguen a conocer mejor a Dios mismo. Roguemos al Señor.

Oración de las Ofrendas
Dios, Padre todopoderoso,
que tienes amor preferencial por los pobres.
De entre tus propios dones
te presentamos con gozo este pan y vino.
Haz que seamos sencillos
y genuinos como estas ofrendas,
para que podamos entender fácilmente
la sencilla y bella historia de tu perdón y tu amor,
que tú mismo nos desvelas a través de tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Padre nuestro, Señor de cielo y tierra:
Te damos gracias,
en la pobreza de nuestros corazones,
porque nos has permitido participar
y comer en la mesa de Jesús
a pesar de nuestra poca fe
y de nuestro tibio amor.
Sigue aceptándonos tal como somos;
ayúdanos a ser y a actuar mejor;
y a servir de todo corazón
a nuestro hermanos y hermanas
que viven en necesidad.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Todo es gracia. El amor de Dios se nos ha dado gratuitamente. Demos gracias a Dios por todo lo que le debemos y por todo lo que debemos a su Pueblo, la Iglesia. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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