DECIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
SIGNOS DE SALVACIÓN
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Con mucha frecuencia somos ciegos e insensibles
a las maravillas que tú haces entre nosotros
y al amor que nuestros hermanos nos muestran.
Abre nuestras mentes y corazones
para poder percibir los signos de tu presencia
en el bien que tantos hermanos nos hacen
a nosotros mismos y a los demás.
Danos la gracia de poder percibir también
la presencia de nuestro Señor crucificado
en los afligidos y en los que sufren.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Moisés, recién nacido, fue salvado de las aguas. Más tarde, sería el mismo salvado el que salvaría a su Pueblo guiándolo a través de las aguas del Mar Rojo. Aguas de Vida. Prefiguración del Bautismo de Salvación.
Infancia de Moisés
Un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de la misma tribu;
ella concibió y dio a luz un niño. Viendo lo hermoso que era, lo tuvo escondido tres meses.
No pudiendo tenerlo escondido por más tiempo, tomó una cesta de mimbre, la embadurnó de barro y alquitrán, colocó en ella a la criatura y la depositó entre los juncos, a la orilla del Nilo.
Una hermana del niño observaba a distancia para ver en qué terminaba todo aquello.
La hija del faraón bajó a bañarse en el Nilo, mientras sus criadas la seguían por la orilla. Al descubrir la cesta entre los juncos, mandó a la criada a recogerla.
La abrió, miró dentro y encontró un niño llorando. Conmovida, comentó:
–Es un niño de los hebreos.
Entonces, la hermana del niño dijo a la hija del faraón:
–¿Quieres que vaya a buscar una nodriza hebrea que te críe el niño?
Respondió la hija del faraón:
–Anda.
La muchacha fue y llamó a la madre del niño.
La hija del faraón le dijo:
–Llévate este niño y críamelo, y yo te pagaré.
La mujer tomó al niño y lo crió.
Cuando creció el muchacho, se lo llevó a la hija del faraón, que lo adoptó como hijo y lo llamó Moisés, diciendo: Lo he sacado del agua.
Juventud de Moisés
Pasaron los años, Moisés creció, salió adonde estaban sus hermanos y los encontró transportando cargas. Y vio cómo un egipcio maltrataba a un hebreo, uno de sus hermanos.
Miró a uno y otro lado, y viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo enterró en la arena.
Al día siguiente, salió y encontró a dos hebreos riñendo, y dijo al culpable:
–¿Por qué maltratas a tu compañero?
Él le contestó:
–¿Quién te ha nombrado jefe y juez nuestro? ¿Es que pretendes matarme como mataste al egipcio?
Moisés se asustó pensando que la cosa se había sabido.
Cuando el faraón se enteró del hecho, buscó a Moisés para darle muerte; pero Moisés huyó del faraón y se refugió en el país de Madián. Allí se sentó junto a un pozo.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice:
"No endurezcan su corazón".
R. Aleluya.
Evangelio
Los pobres y los oprimidos están con frecuencia más abiertos a la Salvación que muchos autosatisfechos y sofisticados habitantes de la ciudad; éstos últimos son frecuentemente en la Biblia la imagen de la gente corrompida, también entre los judíos. Más individualistas, no logran formar fácilmente una comunidad de Salvación. En el barullo y bullicio de una vida demasiado ajetreada, no pueden percibir los signos de la presencia de Dios.
Recrimina a las ciudades de Galilea
Entonces se puso a recriminar a las ciudades donde había realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían arrepentido:
—¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubiesen hecho en Tiro y Sidón, hace tiempo habrían hecho penitencia vistiéndose humildemente y cubriéndose con ceniza.
Pues yo les digo que el día del juicio será más llevadero para Tiro y Sidón que para ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿pretendes encumbrarte hasta el cielo? Pues caerás hasta el abismo. Porque si los milagros que se han realizado en ti se hubiesen hecho en Sodoma, esa ciudad todavía existiría.
Yo les digo que el día del juicio será más liviano para Sodoma que para ti.
Oración de los Fieles
– Por los hombres y mujeres que tienen empleos precarios, denigrantes y deprimentes. Para que tengan nuestro respeto y nuestra promoción. Roguemos al Señor.
– Por todos los hijos de Dios por las salvadoras aguas del Bautismo. Para que permanezcamos fieles a nuestras promesas y compromisos bautismales. Roguemos al Señor.
– Por todos los que ven las obras buenas realizadas por creyentes cristianos, para que puedan descubrir a través de ellas a Jesús, el Señor, y acogerlo en su corazón. Roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Que ese pan y vino que ahora te presentamos
sean para nosotros claros signos
de cómo tú te haces cercano a nosotros
en Jesucristo, tu Hijo.
Danos una fe bien aguda para descubrir
el amor que constantemente nos muestras en él
y para responderle con ilusión,
con acciones de compasión y servicio
en favor de los que tienen necesidad de nosotros.
Concédenoslo por Cristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Concédenos una actitud abierta
que nos permita percatarnos
de cómo tú cuidas de nosotros
y cómo estás cerca
en la vida de cada día.
Ayúdanos a responder
a tu cuidado cariñoso,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Arrepintámonos. Si somos de mente abierta, seguramente notaremos que hay muchas cosas en nosotros que no nos gustan y que desearíamos cambiar. Busquemos ser perfectos, como nuestro Padre celestial es perfecto, con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
