DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

EN LAS MANOS DE DIOS

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Oh Dios, creíble y digno de toda confianza:
Tú estás presente con nosotros en todo,
incluso en nuestras miserias,
y te preocupas y cuidas de los tuyos.
Haz más profunda nuestra confianza en ti
y haznos miedosos de una sola cosa:
de llegar a ser instrumentos del mal.
Al contrario, haznos mensajeros
de la Buena Noticia
de que el mal y la maldad pueden ser vencidos
y de que tu justicia y bondad prevalecerán.
Danos fe firme y sana confianza
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Is 6, 1-8

 Isaías experimentó la santidad de Dios y fue a tal punto transfigurado por ella que la hizo el mensaje central de sus profecías, el escrito más bello y vigoroso de todos los escritos proféticos. En nombre de la santidad de Dios Isaías exigió conversión, especialmente para acabar con la injusticia social, tan extendida en su tiempo.

1

Vocación de Isaías

El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: el borde de su manto llenaba el templo.

2

Por encima de él había serafines erguidos, con seis alas cada uno: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas volaban.

3

Y se gritaban el uno al otro: ¡Santo, santo, santo, el Señor Todopoderoso, la tierra está llena de su gloria!

4

Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.

5

Yo dije: ¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor Todopoderoso.

6

Y voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en la mano, que había retirado del altar con unas tenazas;

7

lo aplicó a mi boca y me dijo: Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.

8

Entonces escuché la voz del Señor, que decía: –¿A quién mandaré?, ¿Quién irá de nuestra parte? Contesté: –Aquí estoy, mándame.

Salmo Responsorial

Salmo 92, 1ab. 1c-2. 5

R. (1a) Señor, tú eres nuestro rey.
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes.
Estás revestido de poder y majestad. R.
R. Señor, tú eres nuestro rey.
Tú mantienes el orbe y no vacila.
Eres eterno, y para siempre está firme ti trono. R.
R. Señor, tú eres nuestro rey.
Muy dignas de confianza son tus leyes
y desde hoy y para siempre, Señor,
la santidad adorna tu templo. R.
R. Señor, tú eres nuestro rey.

Aclamación antes del Evangelio

1 Pedro 4, 14

R. Aleluya, aleluya.
Dichosos ustedes, si los injurian por ser cristianos;
porque el Espíritu de Dios descansa en ustedes.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 10,24-33

 “No tengan miedo”, dice tres veces Jesús a sus discípulos. Aun cuando, como él, sean perseguidos, y aparentemente fallen en su misión, están en las manos de Dios. Dios se preocupa y cuida de los suyos. No se puede construir el Reino de Dios sin cruces y sin sacrificios, y sin ser rechazados por un mundo que quiere crear su propio futuro prescindiendo de Dios.

24

No está el discípulo por encima del maestro ni el sirviente por encima de su señor.

25

Al discípulo le basta ser como su maestro y al sirviente como su señor. Si al dueño de casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los miembros de su casa!

26

Exhortación al valor

Por tanto no les tengan miedo. No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se divulgue.

27

Lo que les digo de noche díganlo en pleno día; lo que escuchen al oído grítenlo desde los techos.

28

No teman a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; teman más bien al que puede arrojar cuerpo y alma en el infierno.

29

¿No se venden dos gorriones por pocas monedas? Sin embargo ni uno de ellos cae a tierra sin permiso del Padre de ustedes.

30

En cuanto a ustedes, hasta los pelos de su cabeza están contados.

31

Por tanto, no les tengan miedo, que ustedes valen más que muchos gorriones.

32

Opción por Jesús

Al que me reconozca ante la gente yo lo reconoceré ante mi Padre del cielo.

33

Pero al que me niegue ante la gente, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.

Oración de los Fieles

– Por la Iglesia. Para que, libre de cualquier miedo paralizante, tenga valor y audacia para dar testimonio de las exigencias del Evangelio. Roguemos al Señor.
– Por los que presiden las celebraciones litúrgicas. Para que tengan un profundo sentido de la santidad de Dios y, al mismo tiempo, una conciencia clara de sus propios defectos y limitaciones. Roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que nunca tengamos miedo a los que nos amenazan o ridiculizan a causa de nuestra fe, mientras vivimos plenamente confiados en Dios, que nos lleva en la palma de su mano. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre digno de confianza:
Tu Hijo Jesucristo se comprometió
a luchar contra el mal
a riesgo de ser perseguido,
Y fue víctima de su propia lucha.
Mientras nos encontramos con él aquí
a través de estos signos de pan y vino,
que él nos ayude a entender más claramente
que el discípulo no está por encima de su maestro,
y, por lo tanto, que no podemos hacer realidad su Reino
sin ser rechazados por este mundo.
Padre: Nosotros confiamos en ti
por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, justo y santo:
Hemos participado gozosamente
en la mesa de tu Hijo,
y estamos dispuestos a compartir
su vida y su misión.
Danos la gracia de no tener nunca miedo
y de ser intrépidos, como Jesús.
Ayúdanos a estar plenamente convencidos
de que nuestra vida y nuestra muerte
están en tus manos,
y de que nuestras cruces y sacrificios
llevan en sí las semillas de alegría y felicidad eternas.
Danos esta fe firme y esta inquebrantable fortaleza
por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
No tengamos miedo de profesar y de vivir con valentía nuestra fe. Confiemos en el Señor que nos apoya con su fuerza. Que Dios todopoderoso nos fortalezca y nos bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que esta bendición permanezca para siempre.

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