DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

LUCHANDO CON DIOS

Introducción

Oración Colecta
Señor, Dios todopoderoso:
Con frecuencia nos cuestionamos
a nosotros mismos y a la vida;
tenemos que medirnos contigo,
con nosotros mismos
y con las realidades de este nuestro mundo,
de tal forma que nuestra fe sobreviva y crezca.
Ayúdanos a aguantar hasta el alba,
para vencer definitivamente en la lucha,
con la fuerza y bendición
de Jesucristo, nuestro Señor.

Primera Lectura

Génesis 32,23-33

 La misteriosa lucha de Jacob con Dios tipifica la lucha de los cristianos de hoy consigo mismos y también con el Señor. Porque la fe es ciertamente, con frecuencia, una lucha en la noche con realidades que nos sobrepasan, pero con un Dios tan grande y al mismo tiempo tan adorable, que se nos aparece increíble, tan diferente de nosotros, a veces como ausente, y aun así tan cercano. Con frecuencia, en estas luchas no vemos claro con quién estamos luchando. Tenemos que resistir y aferrarnos bien; no tenemos que permitir que nos golpeen y derroten, hasta que algo bello nazca, una bendición. También Jesús tuvo que luchar hasta el amanecer de la Resurrección y de la Vida.

23

 Todavía de noche se levantó, tomó a las dos mujeres, las dos criadas y los once hijos y cruzó el vado del Yaboc.

24

 A ellos y a cuanto tenía los hizo pasar el río.

25

Y se quedó Jacob solo.

Un hombre peleó con él hasta despuntar la aurora.

26

 Viendo que no le podía, le golpeó la articulación del fémur; y el fémur de Jacob se dislocó mientras peleaba con él.

27

Dijo:

–Suéltame, que despunta la aurora.

Pero Jacob respondió:

–No te suelto si no me bendices.

28

Le dijo:

–¿Cómo te llamas?

Contestó:

–Jacob.

29

Repuso:

–Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con dioses y hombres y has podido.

30

Jacob a su vez le preguntó:

–Dime tu nombre.

Contestó:

–¿Por qué preguntas por mi nombre?

Y lo bendijo allí.

31

Jacob llamó al lugar Penuel, diciendo:

–He visto a Dios cara a cara, y he salido vivo.

32

 Salía el sol cuando atravesaba Penuel; y marchaba cojeando

33

 –por eso los israelitas no comen, hasta la fecha, el nervio ciático que está en la articulación del fémur; porque Jacob fue herido en la articulación del fémur, en el nervio ciático–.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 10, 14

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 9,32-38

 Jesús expandió su Buena Noticia con palabras y con obras. Y hoy nos pide escuchar su invitación a seguirlo en la vocación sacerdotal, religiosa y laical, para continuar sembrando de Evangelio la historia humana y llevar su compasión liberadora a todos sin distinción. Y a orar, para que otros también la escuchen…

32

Mientras salían los ciegos, le trajeron un mudo endemoniado.

33

Expulsó al demonio, y el mudo comenzó a hablar. La multitud comentaba asombrada:
—Nunca se vio tal cosa en Israel.

34

Pero los fariseos decían:
—Expulsa demonios con el poder del jefe de los demonios.

35

Resumen narrativo de la actividad de Jesús

Jesús recorría todas las ciudades y pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y sanando toda clase de enfermedades y dolencias.

36

Compasión de Jesús

Viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque estaban maltratados y abatidos, como ovejas sin pastor.

37

Entonces dijo a los discípulos:
—La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 38 Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha.

Oración de los Fieles

– Para que, en nuestra lucha por entender mejor nuestra fe y por librarnos de nuestras dudas, nos adhiramos fuertemente a Dios y pidamos su bendición. Roguemos al Señor.
– Para que nuestros enfermos, cuando en la noche oscura de su enfermedad luchan con su sufrimiento y soledad, sigan confiando humildemente en el Señor. Roguemos al Señor.
– Para que, en nuestra lucha contra las tentaciones que nos inducen al mal, el Señor nos ayude a vencer nuestra avaricia desordenada, nuestra descontrolada sensualidad y nuestra hambre insaciable de prestigio y de poder. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Cuando te buscamos en la oscuridad,
muéstrate a nosotros en tu Hijo, que es la luz,
como lo haces en esta eucaristía.
En él, revélanos tu nombre y tu presencia.
Y cuando te cuestionemos
por qué nuestras luchas nos hieren y trastornan,
recuérdanos que Jesús, tu Hijo,
se ofreció sin reservas por nosotros,
fue mortalmente herido y vilmente asesinado
para traernos vida y bendición.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con los ojos de la fe hemos visto a tu Hijo
en esta eucaristía,
y sabemos que él camina a nuestro lado.
Bendícenos, Señor, con su presencia
en todo lo que hagamos este día.
Bendícenos cuando parezca que él está ausente,
para que sigamos creyendo y esperando.
Bendícenos para que ganemos
batallas liberadoras con nosotros mismos.
Bendícenos para que, al final del camino,
podamos verte tal como eres
y vivir en tu alegría y felicidad eternas,
por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Es bueno encontrarnos con el Señor, no solo en nuestras alegrías, sino especialmente en nuestras luchas y tristezas. Él está aquí y podemos contar con él. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

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