DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
NUESTRO DIOS ES DIOS DE VIVOS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Creador de todo lo que respira y vive:
Tu Hijo Jesucristo tocaba a los enfermos,
los curaba y les daba vida.
Que él nos tome a nosotros de la mano
y nos alce del desaliento y del pecado.
Que, en esta eucaristía,
Jesús nos toque con su Cuerpo y con su Sangre,
nos regenere y renueve
para que vivamos su vida
y marchemos por su camino hacia ti.
Que nos toque con el calor de su Amor
para que nuestro amor haga revivir a otros,
especialmente a los pobres y a los que sufren.
Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.
Primera Lectura
La primera lectura de hoy sobre la escala de Jacob nos habla de la continua presencia de Dios en los que él ama. Dios mismo está allí, inclinándose hacia su Pueblo. Su continua solicitud nos rodea por todas partes.
Jacob en Betel
Jacob salió de Berseba y se dirigió a Jarán.
Acertó a llegar a un lugar; y como se había puesto el sol, se quedó allí a pasar la noche. Tomó una piedra del lugar, se la puso como almohada y se acostó en aquel lugar.
Tuvo un sueño: una escalinata, plantada en tierra, tocaba con el extremo el cielo. Mensajeros de Dios subían y bajaban por ella.
El Señor estaba en pie sobre ella y dijo:
–Yo soy el Señor, Dios de Abrahán tu padre y Dios de Isaac. La tierra en la que te encuentras te la daré a ti y a tu descendencia.
Tu descendencia será como el polvo de la tierra; te extenderás a occidente y oriente, al norte y al sur. Por ti y por tu descendencia todos los pueblos del mundo serán benditos.
Yo estoy contigo, te acompañaré adonde vayas, te haré volver a este país y no te abandonaré hasta cumplirte cuanto te he prometido.
Despertó Jacob del sueño y dijo:
–Realmente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía.
Y añadió aterrorizado:
–¡Qué terrible es este lugar! Es nada menos que casa de Dios y Puerta del Cielo.
Jacob se levantó de mañana, tomó la piedra que le había servido de almohada, la colocó como piedra conmemorativa y derramó aceite en la punta.
Y llamó al lugar Casa de Dios –la ciudad se llamaba antes Luz–.
Jacob pronunció una promesa:
–Si Dios está conmigo y me guarda en el viaje que estoy haciendo y me da pan para comer y vestido con que cubrirme,
y si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios,
y esta piedra conmemorativa que acabo de erigir será una casa de Dios y te daré un diezmo de todo lo que me des.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
R. Aleluya.
Evangelio
Dios nos ha hecho para vivir. En Jesús nos muestra que quiere curarnos; que nos quiere totalmente vivos y resucitados de entre los muertos, porque, por su Resurrección, Jesús derrotó a la muerte en su raíz. En esta eucaristía, pedimos a Jesús que nos resucite de la muerte del pecado y también de la muerte física.
Sana a una mujer y resucita a una niña
Mientras les explicaba eso, se le acercó un jefe, se postró y le dijo:
—Mi hija acaba de morir. Pero ven a imponerle tu mano y ella recobrará la vida.
Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
Entre tanto, una mujer que llevaba doce años padeciendo hemorragias, se le acercó por detrás y le tocó el borde de su manto.
Pues se decía: Con sólo tocar su manto, quedaré sana.
Jesús se volvió y al verla dijo:
—¡Ten ánimo, hija! Tu fe te ha sanado.
Al instante la mujer quedó sana.
Jesús llegó a casa del jefe y al ver a los flautistas y el barullo de gente,
dijo:
—Retírense; la muchacha no está muerta, sino dormida.
Se reían de él.
Pero, cuando echaron a la gente, él entró, la tomó de la mano y la muchacha se levantó.
El hecho se divulgó por toda la región.
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia continúe con compasión el ministerio sanador de Jesús: que los enfermos se sientan confortados, los oprimidos, libres, y los pobres y débiles, protegidos. Roguemos al Señor.
– Para que los doctores y enfermeros y todos los que cuidan de los enfermos, discapacitados y minusválidos tengan un gran respeto por la vida y, en sus tareas, se sientan inspirados por el amor de Cristo. Roguemos al Señor.
– Para que la fe y la esperanza de los enfermos y moribundos esté firmemente anclada en nuestro Señor Jesucristo, que es la Resurrección y la Vida. Que con él sepan aceptar con paciencia sus sufrimientos Y, cuando llegue el momento, aceptar también la muerte como la puerta hacia una vida plena. Roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Éste es el lugar santo donde habitas
y a donde nos has invitado.
Con el pan y con el vino te ofrecemos
todo nuestro amor y confianza,
por medio de Aquel
que se puso a sí mismo en tus manos
cuando colgaba de la cruz
y siguió confiando en ti
aun en el momento angustioso
de su muerte,
Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Nuestra vida y nuestra muerte están en tus manos.
Estamos seguros de ti,
porque sabemos que tu amor es irrevocable
y nos has dado una vez más a tu Hijo
en esta eucaristía.
Te pedimos la gracia de aprender
de ti y de tu mismo Hijo Jesús
a hacernos presentes los unos a los otros,
y a ser mensajeros creíbles
de tu cuidado paternal y de tu gratuito Amor.
Te lo pedimos por el mismo Cristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Dios quiere que vivamos a tope, con plenitud. Por eso envió a su Hijo Jesús a curarnos espiritualmente y a fortalecernos con la comida y la bebida de vida eterna, la Eucaristía. Que Dios todopoderoso los bendiga y los guarde: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.
