DECIMOTERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
LO VIEJO y LO NUEVO
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Somos tu pueblo en marcha,
caminando hacia ti con tu Hijo Jesús
que vino para hacer todo nuevo.
Enséñanos, Señor, a aceptar el dolor
de tener que dejar atrás lo que nos es familiar.
Desarráiganos de nuestras actitudes establecidas
y guía nuestros pasos vacilantes
hacia tu nuevo futuro en Cristo Jesús,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
El autor de la Primera Lectura interpreta la intervención de Dios en la Historia como una opción libre para el progreso. Isaac, el labrador y pastor, aunque más joven, es preferido sobre el cazador Esaú, culturalmente inferior, a pesar de su posición preferencial investida sobre él por derecho de nacimiento. Dios escoge frecuentemente al más joven (José, David, Salomón), que puede romper más fácilmente con situaciones o derechos establecidos por delante de aquellos que intentan monopolizar a Dios y su autoridad.
Isaac bendice a Jacob
Cuando Isaac se hizo viejo y perdió la vista, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo:
–¡Hijo mío!
Le contestó:
–Aquí estoy.
Le dijo:
–Mira, ya estoy viejo y no sé cuándo voy a morir.
Así que toma tus armas, arco y aljaba, y sal a campo a cazarme algún animal silvestre.
Después me lo guisas como a mí me gusta y me lo traes para que lo coma. Porque quiero darte mi bendición antes de morir.
Rebeca escuchaba lo que Isaac decía a su hijo Esaú. Esaú salió a campo para cazar y traer algún animal silvestre.
Rebeca tomó el traje de su hijo mayor Esaú, el traje de fiesta que guardaba en el baúl, y se lo vistió a Jacob, su hijo menor.
Con la piel de los cabritos le cubrió las manos y la parte lisa del cuello.
Después puso en manos de su hijo Jacob el guiso que había preparado con el pan.
Él entró adonde estaba su padre y le dijo:
–Padre mío.
Le contestó:
–Aquí estoy.
¿Quién eres tú, hijo mío?
Jacob respondió a su padre:
–Yo soy Esaú, tu primogénito. He hecho lo que me mandaste. Incorpórate, siéntate y come de la caza; y después me bendecirás.
Isaac dijo a su hijo:
–¡Qué prisa te has dado para encontrarla, hijo mío!
Le contestó:
–Es que el Señor tu Dios me la puso al alcance.
Isaac dijo a Jacob:
–Acércate que te palpe, hijo mío, a ver si eres tú mi hijo Esaú o no.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;
yo las conozco y ellas me siguen.
R. Aleluya.
Evangelio
¿Podemos ser pueblo de acuerdos dudosos y de componendas? Arreglar desavenencias y hacer las paces, solucionar materias en disputa y, al menos, volverno tolerantes unos con otros, sí. Pero no componendas con el Evangelio. No cuando está en juego la renovación de la vida que constantemente se nos pide, sea personal o comunitaria. Jesús les dice a sus discípulos, y nos dice a nosotros, que estamos viviendo en tiempos mesiánicos, que somos un Pueblo nuevo, liberado y que no podemos transigir ni hacer componendas con la Salvación, con nuestra fe, con el Evangelio. El vino nuevo y reciente hay que ponerlo en su propio lugar: en pellejos nuevos.
Sobre el ayuno
Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron:
—¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos [mucho] mientras que tus discípulos no ayunan?
Jesús les respondió:
—¿Pueden los invitados a la boda estar tristes mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que les arrebaten el novio y entonces ayunarán.
Nadie usa un trozo de tela nueva para remendar un vestido viejo; porque lo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.
Ni se echa vino nuevo en odres viejos, pues los odres reventarían, el vino se derramaría y los odres se echarían a perder. El vino nuevo se echa en odres nuevos y los dos se conservan.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia. Para que el Pueblo de Dios y sus líderes sigan los impulsos del Espíritu creador; para que sepan anunciar la Buena Noticia hoy con el lenguaje siempre nuevo del Evangelio de Jesucristo, oremos.
– Por los esposos y esposas, por los padres y los hijos. Para que se aprecien mutuamente por lo que valen y se enriquezcan unos a otros con un amor solícito y creativo, oremos.
– Por los artistas, poetas e inventores. Para que nos revelen el esplendor de la Creación y las riquezas de la vida más allá de la aparente monotonía de nuestra existencia, oremos.
– Por esta nuestra comunidad. Para que no tengamos miedo del cambio auténtico, y saquemos de Cristo el valor de iniciar, con nuestra conversión, la transformación de nuestro mundo y de nuestra Iglesia, oremos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor, Dios nuestro:
Este pan y este vino
son los signos de la Nueva Alianza
que tú has sellado con nosotros
en la sangre de Jesucristo.
Que ojalá seamos de verdad tu Pueblo nuevo,
nacido de la nueva y eterna Alianza.
Renueva nuestros corazones;
que seamos tu vino nuevo de alegría y esperanza
para que podamos construir hoy
una nueva tierra
y caminar con tu Hijo
hacia tu Cielo nuevo
donde tú serás nuestro Dios para siempre.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios de nuestro futuro:
Nos has dado a Jesús, tu Hijo,
como compañero de camino
para renovarnos
tanto a nosotros mismos como al mundo.
Que él nos empuje hacia adelante
cuando tratemos de hacer componendas
simplemente poniendo parches
aquí y allá sobre lo viejo;
que él también calme nuestra impaciencia
cuando tratamos de meter prisa
a las personas y a las cosas
por encima de su capacidad de crecimiento.
Llévanos hacia adelante
por el nuevo camino del Evangelio
por medio de nuestro guía
digno de toda confianza, Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
que vive y reina
por los siglos de los siglos.
Bendición
Somos el nuevo Pueblo de Dios, el pueblo de esta nueva Alianza. Por lo tanto, tenemos que vivir la nueva vida de Jesús y hacer todo lo posible para hacer nuevo y mejor nuestro mundo: en justicia, amor y compasión. Que Dios les dé esta actitud y la fortaleza para llevarla adelante, con la bendición del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
