DECIMOTERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
“TE SEGUIRÉ A DONDEQUIERA QUE VAYAS”
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Nosotros tenemos parte en los pecados del mundo,
en las injusticias y en la falta de amor,
tantas veces por nuestro silencio y cobardía.
Haznos conscientes de que tú también nos llamas
a elevar este mundo por encima de sí mismo
proclamándole la Buena Nueva
de tu Hijo Jesucristo.
Y para hacer creíble este mensaje de esperanza
ayúdanos a vivirlo consistentemente,
para que la gente se percate
de que tú eres nuestro Dios
de justicia, amor y paz,
ahora y por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Amós increpa al Pueblo de Dios porque no ha respondido a la Alianza que el mismo Dios les ofreció y por haber pisoteado a sus prójimos rechazando su mandamiento de Amor.
Así dice el Señor: A Israel, por tres delitos y por el cuarto, no lo perdonaré: porque venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias;
revuelcan en el polvo al débil y no hacen justicia al indefenso. Padre e hijo van juntos a una mujer profanando mi santo Nombre;
se acuestan sobre ropas tomadas en prenda, junto a cualquier altar, beben en el templo de su Dios el vino confiscado injustamente.
Yo destruí a los amorreos al llegar ellos: eran altos como cedros, fuertes como encinas; destruí arriba el fruto, abajo la raíz.
Yo los saqué a ustedes de Egipto, los conduje por el desierto cuarenta años, para que conquistaran el país amorreo.
Por eso miren, yo los aplastaré en el suelo, como un carro cargado de gavillas:
el más veloz no logrará huir, el más fuerte no sacará fuerzas, el soldado no salvará la vida;
el arquero no resistirá, el más ágil no se salvará, el jinete no salvará la vida;
el más valiente entre los soldados huirá desnudo aquel día –oráculo del Señor–.
Evangelio
Jesús nos interpela en este evangelio, no para que deshonremos a nuestros padres y demás seres queridos sino para cuestionarnos si estamos dispuestos a ponerlo en primer lugar, abandonando todas las seguridades y apegos que condicionan nuestra libertad para seguirlo.
Exigencias del seguimiento
Al ver Jesús a la multitud que lo rodeaba, dio orden de atravesar el lago.
Entonces se acercó un letrado y le dijo:
—Maestro, te seguiré adonde vayas.
Jesús le contestó:
—Las zorras tienen madrigueras, las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.
Otro discípulo le dijo:
—Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre.
Jesús le contestó:
—Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos.
Oración de los Fieles
– Señor, queremos seguirte. Danos valor y fortaleza para dejar atrás todo lo que nos separe de ti. Oremos.
– Señor, por los enfermos, los afligidos y los que sufren por cualquier causa. Para que, identificándose contigo en la cruz, confíen en tu Resurrección y tu paz. Oremos.
– Señor, tú conoces cuántas objeciones, intereses y seguridades nos impiden responder cabalmente a tu llamada. Remuévelos con el poder de tu Espíritu para que por nada del mundo nos perdamos la Vida que nos ofreces. Oremos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Por estos signos de pan y vino
recordamos que tu Hijo nos ha llamado
a hacer un nuevo comienzo con él.
Danos la fuerza
para ir con él hasta el fin
en el camino de la vida.
Que nos unamos a él en la ofrenda de sí mismo
no solo con palabras, aquí en la eucaristía,
sino sobre todo con obras
en la vida real de cada día,
para que un día
podamos vivir con él para siempre,
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por Jesús
y por el mensaje de su Evangelio.
Aparta de nosotros el miedo
de tener que estar disponibles
para ti y para nuestro prójimo,
como Jesús nos exige en su mismo Evangelio.
Danos el valor
de ser suficientemente radicales
para comprometernos a servir,
de tal forma que seamos así verdaderos discípulos
de Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
“Sígueme”, nos dice Jesús. Tenemos que dejar atrás todo lo que no esté en conformidad con su mensaje. Tenemos que entender y aceptar que el Evangelio es radical y nos pide a veces tomar decisiones que sobrepasan los lazos familiares y todo lo que nos es tan querido. Que Dios les dé a ustedes este coraje y valor, y que abundantemente los bendiga, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo.
