DECIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
LA VISITA DE DIOS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú vienes y con frecuencia nos visitas,
pero ¡cuántas veces no te reconocemos!
Haznos conscientes de tu presencia,
para que te recibamos con ilusión
y nos enriquezcamos con ella.
Haznos apreciar altamente tu hospitalidad
Cuando, en la eucaristía,
preparas para nosotros la mesa
de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
La Primera Lectura habla hoy de la maravillosa visita de Dios a Abrahán en tres ángeles “peregrinos” que reciben su hospitalidad…
Aparición y promesa
El Señor se apareció a Abrahán junto al encinar de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de su carpa porque apretaba el calor.
Alzó la vista y vio a tres hombres de pie frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la carpa e inclinándose en tierra
dijo:
–Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo.
Haré que traigan agua para que se laven los pies y descansen bajo el árbol.
Mientras tanto, ya que pasan junto a este siervo, traeré un pedazo de pan para que recobren fuerzas antes de seguir.
Contestaron:
–Bien, haz lo que dices.
Abrahán entró corriendo en la carpa donde estaba Sara y le dijo:
–Pronto, toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y haz una torta.
Luego corrió al corral, eligió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo preparase enseguida.
Luego buscó cuajada, leche, el ternero guisado y se lo sirvió. Él los atendía bajo el árbol mientras ellos comían.
Después le dijeron:
–¿Dónde está Sara, tu mujer?
Contestó:
–Ahí, en la tienda de campaña.
Y añadió uno:
–Para cuando yo vuelva a verte, en un año, Sara habrá tenido un hijo.
Sara lo oyó, detrás de la puerta de la carpa.
Abrahán y Sara eran ancianos, de edad muy avanzada, y Sara ya no tenía sus períodos.
Sara se rió por lo bajo, pensando:
–Cuando ya estoy seca, ¿voy a tener placer, con un marido tan viejo?
Pero el Señor dijo a Abrahán:
–Por qué se ha reído Sara, diciendo: ¿Cómo que voy a tener un hijo, a mis años?
¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuelva a visitarte por esta época, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo.
Pero Sara, que estaba asustada, lo negó:
–No me he reído.
Él replicó:
–No lo niegues, te has reído.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades
y cargó con nuestros dolores.
R. Aleluya.
Evangelio
La fe de un oficial que no era del Pueblo de Israel, su confianza ciega en el poder del Maestro hace posible el milagro… Cada vez que vamos a comulgar, repetimos todavía hoy sus palabras… ¿Será nuestra fe semejante a la suya?
Sana al criado de un centurión
Al entrar en Cafarnaún, un centurión se le acercó y le suplicó:
—Señor, mi muchacho está postrado en casa, paralítico, y sufre terriblemente.
Jesús le contestó:
—Yo iré a sanarlo.
Pero el centurión le replicó:
—Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta con que digas una palabra y mi muchacho quedará sano.
También yo tengo un superior y soldados a mis órdenes. Si le digo a este que vaya, va; al otro que venga, viene; a mi sirviente que haga esto, y lo hace.
Al oírlo, Jesús se admiró y dijo a los que le seguían:
—Les aseguro, que no he encontrado una fe semejante en ningún israelita.
Les digo que muchos vendrán de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
Mientras que los ciudadanos del reino serán expulsados a las tinieblas de fuera. Allí serán el llanto y el crujir de dientes.
Al centurión, Jesús le dijo:
—Ve y que suceda como has creído.
En aquel instante [su] muchacho quedó sano.
Sana y exorciza en torno a la casa
Entrando Jesús en casa de Pedro, vio a su suegra acostada con fiebre.
La tomó de la mano, y se le fue la fiebre; entonces ella se levantó y se puso a servirle.
Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él con una palabra expulsaba los demonios, y todos los enfermos sanaban.
Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías:
Él tomó nuestras debilidades
y cargó con nuestras enfermedades.
Oración de los Fieles
– Para que todos los pueblos de la tierra oigan claramente dónde se puede encontrar al Señor y suplicarle, oremos.
– Para que cuidemos a los enfermos y les llevemos curación y fortaleza por medio de nuestra amistad y de palabras de aliento, oremos.
– Para que sepamos dar la bienvenida a extranjeros y a desconocidos en nuestras comunidades cristianas, e integrarlos a ellas, oremos.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre de todos:
Traemos hoy ante ti este pan y este vino
para celebrar nuestra gratitud
porque nos reúnes en torno a Jesús, tu Hijo.
En él tú nos has aceptado.
Hombres y mujeres
de todos los pueblos y culturas,
sentados a su mesa acogedora,
comen este Pan de Vida
y beben este vino de alegría.
Que todos conozcan tu nombre
y alaben tu amor que sana y fortalece.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.
Oración después de la Comunión
Padre nuestro que estás en el cielo:
Te damos sinceras gracias
porque tu Hijo pronunció sobre nosotros,
–indignos como somos–
su palabra sanadora.
Que ojalá él encuentre gran fe en nosotros,
como la encontró en el centurión.
También te damos gracias, Padre,
porque la promesa de Jesús se ha cumplido:
Muchos han venido del Este y del Oeste
para comer de la misma mesa con tu Pueblo,
cuando nos unimos todos juntos en la eucaristía.
Acepta nuestra acción de gracias
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
Bendición
Que ojalá el Señor nos dirija también a nosotros, cuando oramos con sinceridad y humildad, las mismas palabras que dirigió al centurión: “Que se cumpla lo que has creído.” y que el Dios todopoderoso los bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
