DECIMOPRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
¿DÓNDE ESTÁ NUESTRO TESORO?
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú eres el origen y el fin de todo,
el auténtico sentido de nuestra existencia
y la meta de todo lo que hacemos.
Te pedimos hoy:
sácanos de nuestros pequeños mundos,
creados por nosotros a nuestra medida,
y ábrenos a ti y a tu Reino.
Sé tú mismo para nosotros
la perla preciosa de nuestras vidas;
Y que cada persona a nuestro alrededor
sea como el caparazón en el que encontramos esa perla
que es Cristo y eres tú,
que viven y reinan con el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos. Amén.
Primera Lectura
Para defender su ministerio, Pablo se jacta de todo lo que ha hecho y sufrido en el servicio al Evangelio en las jóvenes comunidades cristianas. Estos sufrimientos lo afectan y lo} hieren, porque sacan a relucir su debilidad humana. Pero él sigue resueltamente adelante, porque Dios es su fuerza y su tesoro, la luz que ilumina todo su ser.
Ya que muchos se glorían de méritos humanos, yo también me gloriaré.
Confieso avergonzado que fui blando con ustedes. Pues bien, de lo mismo que otros se glorían –lo digo como necio– yo también me gloriaré.
¿Que son hebreos? Yo también. ¿Que son israelitas? Yo también. ¿Que son descendientes de Abrahán? Yo también.
¿Que son ministros de Cristo? –hablo como demente–, yo lo soy más que ellos. Les gano en fatigas, les gano en prisiones, aún más en golpes, con frecuencia estuve al borde de la muerte.
Cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes,
tres veces me azotaron con varas, una vez me apedrearon; tres veces naufragué y pasé un día y una noche en alta mar.
Cuántos viajes, con peligros de ríos, peligros de asaltantes, peligros de parte de mis compatriotas, peligros de parte de los extranjeros, peligros en ciudades, peligros en descampado, peligros en el mar, peligros por falsos hermanos.
Con fatiga y angustia, sin dormir muchas noches, con hambre y con sed, en frecuentes ayunos, con frío y sin ropa.
Y además de éstas y otras cosas, pesa sobre mí la carga cotidiana, la preocupación por todas las Iglesias.
¿Alguien enferma sin que yo enferme? ¿Alguien cae sin que a mí me dé fiebre?
Si hay que gloriarse, me gloriaré de mi debilidad.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
R. Aleluya.
Evangelio
¿Cuáles son las cosas que nos preocupan, que dan vueltas constantemente en nuestra mente? La respuesta a esa pregunta nos indicará cuáles son nuestros valores: “dónde está nuestro corazón.” Para muchos generosos y comprometidos cristianos, raramente esas cosas serán la búsqueda loca del mero placer o el hambre insaciable de riquezas materiales y bienestar mundano. Pero ¿qué decir acerca de la ambición por la promoción y el poder, la tendencia a dominar a otros y modelar a los demás a nuestra imagen y semejanza? ¿Qué pensar acerca de esa actitud que tiende a colocarnos a nosotros mismos como centro del universo? ¿Dónde, cuándo y cómo buscamos lo que el Señor llama la “única cosa necesaria”?
El verdadero tesoro
No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los destruyen, donde los ladrones perforan paredes y roban.
Acumulen tesoros en el cielo, donde no roe la polilla ni destruye la herrumbre, donde los ladrones no abren brechas ni roban.
Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón.
Luz y tinieblas
La lámpara del cuerpo es el ojo: por tanto, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
ero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Y si tu fuente de luz está a oscuras, ¡cuánta oscuridad habrá!
Oración de los Fieles
– Por todos aquellos que se preocupan excesivamente por el dinero y las riquezas, para que aprendan a ser sensibles y a preocuparse sinceramente por los que no pueden gozar ni de lo más esencial en la vida, roguemos.
– Por los que han sido víctimas de la codicia e intolerancia, para que muchas personas bondadosas les restauren su fe en Dios y en sus hermanos los hombres, roguemos.
– Por todos nosotros, para que seamos agradecidos a Dios por habernos dado fe en él, y en su amor y misericordia, oremos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
tú nos reúnes alrededor de la mesa
de tu Hijo Jesucristo.
La Eucaristía es para nosotros
el mejor y más precioso tesoro.
Haznos apreciar en todo su valor
la presencia de Jesús entre nosotros.
Que nos enriquezca siempre
con el profundo sentido de su cercanía.
Y que aprendamos de él
a estar presentes los unos para los otros
con generosidad y afecto.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
De las palabras y de la presencia misteriosa de Jesús
aprendemos que no hay nada más precioso
que tu amor
y el Reino que tú quieres construir con nosotros.
Queremos que seas nuestra alegría y nuestro tesoro.
Te damos gracias, porque nos has encontrado.
Que nosotros también
sigamos siempre encontrándote a ti
en las diferentes formas en las que te manifiestas,
en la bondad de la gente,
y en los tesoros de nuestra fe.
Nuestras sinceras gracias a ti, Padre,
por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Nuestra oración y todo nuestro culto es servicio a Dios y a nuestro prójimo, adoración en espíritu y en verdad; no un servicio egoísta que nos hace presumir y alardear de lo que hacemos para Dios y para nuestros prójimos. Que Dios los bendiga, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo.
