DECIMOPRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
ROMPER LA ESPIRAL DEL MAL
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Señor, Dios nuestro:
la injusticia que vemos en el mundo
nos disgusta y trastorna.
Perdónanos los disparates que hemos cometido
y no nos permitas contribuir al mal en el mundo
explotando a nuestros hermanos y hermanas
y manipulándolos para nuestros propios intereses.
Más bien enséñanos y ayúdanos a pararnos
para luchar por la integridad y la verdad;
y no reaccionar nunca
si no es con la bondad de nuestros corazones.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
“No acepten la gracia de Dios en vano. Estén siempre abiertos a ella. Porque hoy es el tiempo aceptable”, hoy es el día de la Salvación. ¡No lo dejen pasar de largo! ¿Estamos dispuestos a escuchar seriamente la palabra de San Pablo?
El ministerio apostólico
Como colaboradores de Dios los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios.
Porque él nos dice en la Escritura:
En el tiempo favorable te escuché,
en el día de la salvación te auxilié.
Miren, éste es el tiempo favorable, éste el día de salvación.
Procuramos no dar a nadie ocasión alguna para desacreditar nuestro ministerio.
En todo momento demostramos ser verdaderos ministros de Dios: con mucha paciencia soportamos tribulaciones, penurias, angustias,
azotes, cárceles, motines, fatigas, noches sin dormir y ayunos.
Nosotros obramos con integridad, inteligencia, paciencia y bondad; con docilidad al Espíritu Santo, con amor no fingido,
en nosotros está la verdad y la fuerza de Dios. Usamos las armas de la justicia a diestra y siniestra.
En la honra y en la deshonra, sea que gocemos de buena o de mala fama.
Nos tratan como a mentirosos a pesar de que decimos la verdad, como a desconocidos cuando somos bien conocidos, como moribundos cuando estamos llenos de vida, como castigados pero no ejecutados,
como tristes aunque estamos siempre alegres, como pobres aunque hemos enriquecido a muchos, como necesitados aunque lo poseemos todo.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos
y una luz en mi sendero.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús nos dice que no debemos responder al injusto con venganza porque suya es la Justicia. El principio “Ojo por ojo y diente por diente” no es cristiano. Y que debemos luchar contra la injusticia por medios no violentos, con bondad y perdón, para romper la espiral del mal.
Respecto a la venganza
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente.
Pues yo les digo que no opongan resistencia al que les hace el mal. Antes bien, si uno te da una bofetada en [tu] mejilla derecha, ofrécele también la otra.
Al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica déjale también el manto.
Si uno te obliga a caminar mil pasos, haz con él dos mil.
Da a quien te pide y al que te solicite dinero prestado no lo esquives.
Oración de los Fieles
– Para que en nuestro mundo la gente aprenda a no responder a la violencia con más violencia, sino resistir al mal, cuanto más posible, de forma no violenta, oremos.
– Para que la reconciliación sea la señal distintiva de los cristianos cuando han sufrido enemistad personal, daños y heridas, oremos.
– Para que tengamos el valor de luchar contra la injusticia cometida contra los pobres, explotados y oprimidos, oremos.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
en estos signos de pan y vino
traemos ante ti nuestro sincero deseo
de ser justos e imparciales con todos.
Pero te pedimos aún mucho más:
Que bondadosamente nos concedas
asimilar y vivir las actitudes de tu Hijo Jesús;
que sepamos perdonar de todo corazón
a los que nos han agraviado y ofendido
y devolver siempre bondad por maldad.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú nos has mostrado tu bondad
dándonos a tu propio Hijo, Jesús.
Con él, queremos estar del lado
de los pobres y desheredados.
No nos permitas permanecer silenciosos
cuando nuestros hermanos son maltratados
y pisoteados en su dignidad como personas,
sino, más bien, danos coraje y paciencia
para cambiar este nuestro mundo frío e insensible
en un lugar de justicia y de respeto por todos,
y darle calor con el amor y compasión
de Jesucristo, nuestro Señor.
Bendición
¡Romper la espiral de violencia y maldad! Cada uno de nosotros, en nuestro propio lugar, tiene que eliminar el mal: en sí mismo, y, cuanto nos sea posible, en nuestra propia familia, ocupación, empleo, círculo de amigos y vecinos, comunidad. Que el Señor les dé la fuerza para ello, y los bendiga, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.
