DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

LOS DISCÍPULOS SON RECONCILIADORES

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
¡Oh Dios nuestro de amor!
Infunde tan profundamente en nosotros
la mentalidad de la Buena Noticia de tu Hijo Jesucristo
que en nuestro interior no haya lugar
para la violencia, el odio o la arrogancia.
Ayúdanos a crear entre nosotros
una atmósfera de confianza y de profundo amor,
de tal modo que demos prioridad a las necesidades de los otros
y nos olvidemos de nosotros mismos en su favor.
Que sepamos perdonar sin reservas,
tal como nos enseñó Jesucristo el Señor.

Primera Lectura

2 Corintios 3,15–4,1.3-6

 En la primera lectura, Pablo “pone el dedo en la llaga”, como decimos coloquialmente: “Los cristianos no nos predicamos a nosotros mismos –afirma—sino a Jesucristo, el Señor.” ¿Acaso no sabemos de lo que habla? De las tantas veces que nuestro ego, nuestro deseo de brillar personalmente en nuestras comunidades se antepone al espíritu de la mismísima Palabra de Dios. Y en lugar de irradiar luz de nuestro Salvador, la obstruimos impecablemente.

1

Los corintios, carta de recomendación de Pablo

¿Empezamos otra vez a recomendarnos? ¿Acaso necesitamos cartas de recomendación de ustedes o para ustedes?

3

Nadie puede negar que ustedes son una carta de Cristo, que él redactó por intermedio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo, no en tablas de piedra, sino en corazones de carne.

4

El ministerio de la nueva alianza

Esta confianza en Dios la tenemos gracias a Cristo.

5

No es que seamos capaces de atribuirnos algo como nuestro, ya que toda nuestra capacidad viene de Dios.

6

Él nos capacitó para administrar una alianza nueva: que no se apoya en la letra, sino en el Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 13, 34

R. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 5,20-26

 Cristo nos advierte que nuestra práctica de amor debe ir más lejos que la de los escribas y fariseos. Todo el discipulado se basa en el amor expresado en una contundente fraternidad, en el perdón, la reconciliación, la inclusión, la justicia y la no violencia.

20

Porque les digo que si el modo de obrar de ustedes no supera al de los letrados y fariseos, no entrarán en el reino de los cielos.

21

Respecto a la ofensa

Ustedes han oído que se dijo a los antiguos: No matarás; el homicida responderá ante el tribunal.

22

Pues yo les digo que todo el que se enoje contra su hermano responderá ante el tribunal. Quien llame a su hermano imbécil responderá ante el Consejo. Quien lo llame estúpido incurrirá en la pena del infierno de fuego.

23

Si mientras llevas tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

24

deja la ofrenda delante del altar, ve primero a reconciliarte con tu hermano y después vuelve a llevar tu ofrenda.

25

Con quien tienes pleito, busca rápidamente un acuerdo mientras vas de camino con él. Si no, te entregará al juez, el juez al comisario y te meterán en la cárcel.

26

Te aseguro que no saldrás hasta haber pagado el último centavo.

Oración de los Fieles

– Por todos nosotros, para que prioricemos siempre a las personas por encima de todo rótulo, etiqueta o pertenencia religiosa, cultural o social, roguemos.
– Por todos los cristianos. Para que nos esforcemos cada día por practicar el gran mandamiento de amarnos unos a otros como Jesús nos amó, roguemos.
– Por los que se sienten heridos por otros. Para que aprendan la difícil lección de saber perdonar de todo corazón, roguemos.
– Por nuestras comunidades. Para que busquemos juntos la voluntad de Dios, nos aceptemos benévolamente unos a otros, respetemos la libertad de cada cual y demos testimonio de la bondad del Padre, roguemos.

Oración sobre las ofrendas
Señor, Dios nuestro,
aquí te presentamos los dones de pan y vino.
Que haya paz entre nosotros,
incluso cuando, atinada o erróneamente,
alguien tiene algo contra nosotros.
Aun cuando sea muy difícil,
queremos reconciliarnos unos con otros
motivados por aquel que nos reconcilió contigo
aun a costa de su vida,
Jesucristo, nuestro Señor ahora y por siempre.

Oración después de la Comunión
Señor, Dios nuestro,
que nuestras comunidades sean
espacios de profundo amor y amistad
y de reconciliación ilimitada,
porque hemos escuchado y acogido
la palabra de tu Hijo
y hemos celebrado su sacrificio
para el perdón de los pecados
de la nueva y eterna Alianza.
Ojalá celebremos también en la vida de cada día
la reconciliación que tú nos has enviado
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Recordemos siempre estas palabras de Cristo hoy. Él insiste en que nosotros tenemos que ser reconciliadores: “Si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.” Que el Señor todopoderoso les conceda este sentido cristiano y les bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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