DÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
EN LA NUEVA ALIANZA
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro,
tú has tomado la iniciativa de amarnos
y de traernos tu libertad
por medio de tu Hijo Jesucristo.
Enriquécenos con el Espíritu de Jesús,
derrámalo sobre nosotros generosamente, sin medida,
para que no nos escondamos por más tiempo
detrás de tradiciones y de la letra de la ley
que apaga al Espíritu
que quiere hacernos libres.
Que él ensanche nuestro corazón
y estimule nuestra creatividad
para que sepamos descubrir
los numerosos caminos del amor
y así cumplir la ley a la perfección.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Elías reúne al pueblo de Israel y lo induce dramáticamente a optar por Yahvé, su Dios, en tiempos en que la perseverancia en la fe se ponía a prueba.
Ajab despachó órdenes a todo Israel, y los profetas se reunieron en el monte Carmelo.
Elías se acercó a la gente y dijo: –¿Hasta cuándo van a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, síganlo; si lo es Baal, sigan a Baal. La gente no respondió una palabra.
Entonces Elías les dijo: –He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta.
Que nos den dos novillos: ustedes elijan uno, que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña sin prenderle fuego.
Ustedes invocarán a su dios y yo invocaré al Señor, y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero. Toda la gente asintió: –¡Buena idea!
Elías dijo a los profetas de Baal: –Elijan un novillo y prepárenlo ustedes primero, porque son más. Luego invoquen a su dios, pero sin encender el fuego.
Agarraron el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando a Baal desde la mañana hasta mediodía: –¡Baal, respóndenos! Pero no se oía una voz ni una respuesta, mientras danzaban alrededor del altar que habían hecho.
Al mediodía, Elías empezó a reírse de ellos: –¡Griten más fuerte! Baal es un dios, pero estará meditando, o bien ocupado, o estará de viaje. ¡A lo mejor está durmiendo y se despierta!
Entonces gritaron más fuerte, y se hicieron cortaduras, según su costumbre, con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre por todo el cuerpo.
Pasado el mediodía, entraron en trance, y así estuvieron hasta la hora de la ofrenda. Pero no se oía una voz, ni una palabra, ni una respuesta.
Entonces Elías dijo a la gente: –¡Acérquense! Se acercaron todos, y él reconstruyó el altar del Señor, que estaba demolido:
tomó doce piedras, una por cada tribu de Jacob a quien el Señor había dicho: Te llamarás Israel;
con las piedras levantó un altar en honor del Señor, hizo una zanja alrededor del altar, como para sembrar dos medidas de semillas,
apiló la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña
y dijo: –Llenen cuatro cántaros de agua y derrámenla sobre la víctima y la leña. Luego dijo: –¡Otra vez! Y lo hicieron otra vez. Añadió: –¡Otra vez! Y lo repitieron por tercera vez.
El agua corrió alrededor del altar, e incluso la zanja se llenó de agua.
Llegada la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y oró: –¡Señor, Dios de Abrahán, Isaac e Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel y yo tu siervo, que he hecho esto por orden tuya.
Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, Señor, eres el Dios verdadero y que eres tú quien les cambiará el corazón.
Entonces el Señor envió un rayo, que abrasó la víctima, la leña, las piedras y el polvo, y secó el agua de la zanja.
Al verlo, cayeron todos, exclamando: –¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero!
Salmo Responsorial
R. (1) Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor.
R. Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Los ídolos abundan
y tras ellos se van todos corriendo;
más yo no he de ofrecerles sacrificios,
jamás invocaré sus nombres.
R. Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
El Señor es la parte que me tocado en herencia:
mi vida está en sus manos.
Tengo siempre presente al Señor
y con él a mi lado jamás tropezaré.
R. Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Enséñame el camino de la vida,
sáciame de gozo en tu presencia
y de alegría perpetua junto a ti.
R. Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Descúbrenos, Señor, tus caminos
y guíanos con la verdad de tu doctrina.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús no vino a abolir la antigua ley de su Pueblo sino a darle dimensiones más profundas. Vivimos bajo la nueva ley del amor y es el Espíritu Santo quien nos libera de la esclavitud de la ley.
Jesús y la Ley
No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas. No vine para abolir, sino para cumplir.
Les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una letra, ni una coma de la ley dejará de realizarse.
Por tanto, quien quebrante el más mínimo de estos mandamientos y enseñe a otros a hacerlo será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero quien lo cumpla y lo enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.
Oración de los Fieles
– Por todos nosotros, miembros de la Iglesia, para que tengamos suficiente amor para obedecer los mandamientos; para conocerlos y practicarlos, y así manifestemos nuestro amor a Dios y a nuestros prójimos, roguemos.
– Por los sacerdotes para que, en el Sacramento de Reconciliación, puedan hacer sentir a los pecadores la paciencia y compasión de Dios, roguemos.
– Por todos nosotros, para que no nos preguntemos a nosotros mismos qué estamos obligados a hacer sino qué es lo que podemos hacer por Dios y por los hermanos. Roguemos.
Oración sobre las ofrendas
Dios y Padre nuestro,
en esta eucaristía celebramos la nueva Alianza
realizada por tu Hijo Jesucristo.
Todo lo que podemos ofrecerte
es nuestra apertura a tu iniciativa de amor
libremente recibido y compartido.
Haznos ministros de esta tu aventura con nosotros
de amistad íntima y duradera.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro,
hemos escuchado la Palabra de tu Hijo
y comido su Pan reconfortante.
Ya que él no tenía miedo
de comprometerse en favor de gente inconstante,
te pedimos que hagas firme nuestra fe,
que la liberes de toda superficialidad y rutina
y que nos ayudes a comprometernos con los demás
sin miedos y sin condiciones.
Porque tú nos has amado primero
en Cristo Jesús nuestro Señor.
Bendición
Vivimos bajo la ley de la Nueva Alianza donde la clave para todas las leyes y observancias es el amor. Que podamos entender este amor y vivir movidos por él, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
