NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
EL AMOR ES MÁS QUE SACRIFICIOS
Ciclo del Leccionario: I
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Padre nuestro,
tú quieres que tu corazón
sea la medida de nuestro amor,
pero tú eres siempre
más grande que nuestro corazón.
Te pedimos que en esta eucaristía
tu Hijo Jesucristo nos dé
un corazón de carne en el que arda
un fuego de amor inextinguible,
y que nos impulse a seguirle plenamente
hacia ti y hacia todos los que nos has encomendado.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
La unión de Tobías y Sara se sitúa en el marco histórico del exilio del pueblo judío en Babilonia, tiempo de angustia y nostalgia por la patria perdida. En ese contexto, el matrimonio entre personas del mismo Pueblo evitaba que entraran al seno de Israel otras creencias o dioses.
cuando Rafael dijo al chico: –Amigo Tobías. Él respondió: –¿Qué? Rafael dijo: –Hoy vamos a hacer noche en casa de Ragüel. Es pariente tuyo, y tiene una hija llamada Sara.
La boda de Sara
Al llegar a Ecbatana, le dijo Tobías:
–Amigo Azarías, llévame derecho a casa de nuestro pariente Ragüel.
El ángel lo llevó a casa de Ragüel. Lo encontraron sentado a la puerta del patio; se adelantaron a saludarlo, y él les contestó:
–Tanto gusto, amigos; bienvenidos.
Luego los hizo entrar en casa,
Cuando se lavaron y bañaron, se pusieron a la mesa. Tobías dijo a Rafael: –Amigo Azarías, dile a Ragüel que me dé a mi pariente Sara.
Ragüel lo oyó, y dijo al muchacho: –Tú come y bebe y disfruta a gusto esta noche. Porque, amigo, sólo tú tienes derecho a casarte con mi hija, Sara, y yo tampoco puedo dársela a otro, porque tú eres el pariente más cercano. Pero, hijo, te voy a hablar con toda franqueza.
Ya se la he dado en matrimonio a siete de mi familia, y todos murieron la noche en que iban a acercarse a ella. Pero bueno, hijo, tú come y bebe, que el Señor cuidará de ustedes.
Tobías replicó: –No comeré ni beberé hasta que no hayas tomado una decisión sobre este asunto. Ragüel le dijo: –Lo haré. Y te la daré como prescribe la Ley de Moisés. Dios mismo manda que te la entregue, y yo te la confío. A partir de hoy, para siempre, son marido y mujer. Es tuya desde hoy para siempre. ¡El Señor del cielo los ayude esta noche, hijo, y les dé su gracia y su paz!
Llamó a su hija, Sara. Cuando se presentó, Ragüel le tomó la mano y se la entregó a Tobías, con estas palabras: –Recíbela conforme al derecho y a lo prescrito en la Ley de Moisés, que manda dártela por esposa. Tómala y llévala sana y salva a la casa de tu padre. Que el Dios del cielo les dé paz y bienestar.
Luego llamó a la madre, mandó traer papel y escribió el acta del matrimonio: Que se la entregaba como esposa conforme a lo prescrito en la Ley de Moisés. Después empezaron a cenar.
Cuando Ragüel y Edna salieron, cerraron la puerta de la habitación. Tobías se levantó de la cama y dijo a Sara: –Mujer, levántate, vamos a rezar pidiendo a nuestro Señor que tenga misericordia de nosotros y nos proteja.
Se levantó, y empezaron a rezar pidiendo a Dios que los protegiera. Rezó así: Bendito eres, Dios de nuestros padres, y bendito tu Nombre por los siglos de los siglos. Que te bendigan el cielo y todas tus creaturas por siempre.
Tú creaste a Adán, y como ayuda y apoyo creaste a su mujer, Eva: de los dos nació la raza humana. Tú dijiste: No está bien que el hombre esté solo, voy a hacerle alguien como él para que le ayude.
Si yo me caso con esta prima mía no busco satisfacer mi pasión, sino que procedo lealmente. Dígnate apiadarte de ella y de mí, y haznos llegar juntos a la vejez.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
R. Aleluya.
Evangelio
Dos veces al día, los judíos piadosos recitaban el “Escucha, Israel”, en el que profesaban el amor de Dios como su mandamiento fundamental. Jesús le añade el amor al prójimo, pero no solo lo proclama: lo vive al máximo.
Sobre el precepto más importante
Un letrado que escuchó la discusión y al ver lo acertado de la respuesta, se acercó y le preguntó:
—¿Cuál es el precepto más importante?
Jesús respondió:
—El más importante es:
Escucha, Israel,
el Señor nuestro Dios es uno solo.
Amarás al Señor, tu Dios
con todo tu corazón,
con toda tu alma,
con toda tu mente,
con todas tus fuerzas.
El segundo es:
Amarás al prójimo
como a ti mismo.
No hay mandamiento mayor que éstos.
El letrado le respondió:
—Muy bien, maestro; es verdad lo que dices: el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él.
Que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.
Al ver Jesús que había respondido acertadamente, le dijo:
—No estás lejos del reino de Dios.
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia, por la que Cristo entregó su vida, crezca hacia una comunidad universal de amor, que haga visible a todos el amor incondicional de Dios, roguemos al Señor.
– Para que en todas partes los cristianos no sean gente legalista o de simples observancias externas, sino gente con corazón, que hacen lo que tienen que hacer, y mucho más, porque son hijos de Dios, roguemos al Señor.
– Para que nuestro tibio y anémico amor se vuelva rico y espontáneo, como aliento fresco de vida y alegría que ilumine las vidas de los que nos rodean y que sea, aun sin palabras, como un canto de alabanza a Dios, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de amor,
en esta eucaristía celebramos
el memorial del sacrificio de Jesús,
que nos mostró la extensión
sin medida de su amor.
Que él haga nuestro amor
tan ancho y profundo como el suyo,
aun cuando ello trastorne
la rutina de nuestra vida.
Y que esto sea el sacrificio
que ahora te ofrecemos,
por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro,
¿hacia dónde nos va a conducir
el estar abiertos a ti
y dispuestos a tus llamados,
el entrar en el mundo interior
de hermanos nuestros
heridos por la vida,
heridos por otras personas
e incluso por nosotros mismos,
el oír sus gritos y acogerlos a todos
bondadosamente en nuestro corazón?
Por la fuerza de esta eucaristía,
ayúdanos, Señor, a acercarnos y encontrarnos
afectuosamente con nuestros prójimos,
a compartir su pan, sus alegrías y sus miserias,
y a encender nueva esperanza en sus corazones.
Que esto sea, Padre de bondad,
nuestra respuesta a tu amor,
por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Ciertamente, amar al prójimo como a sí mismo requiere frecuentes sacrificios Y, por lo tanto, es de mayor valor que los sacrificios rituales. Que el Señor nos inspire y nos mueva a esa entrega comprometida a los hermanos. Y que a todos nos bendiga el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo.
