NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
EL AMOR ES MÁS QUE SACRIFICIOS
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Oh Dios, Padre nuestro,
tú quieres que tu corazón
sea la medida de nuestro amor,
pero tú eres siempre
más grande que nuestro corazón.
Te pedimos que en esta eucaristía
tu Hijo Jesucristo nos dé
un corazón de carne en el que arda
un fuego de amor inextinguible,
y que nos impulse a seguirle plenamente
hacia ti y hacia todos los que nos has encomendado.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
El himno que vamos a escuchar, proclamado por un apóstol de Cristo que sufrió persecución y cárcel a causa de su fidelidad, pronuncia uno de los actos de fe más bellos de las Escrituras: Si con él morimos, viviremos con él; si con él sufrimos, reinaremos con él.
Acuérdate de Jesucristo, resucitado de la muerte, y descendiente de David. Ésta es la Buena Noticia que yo predico
por la que sufro y estoy encadenado como malhechor, pero la Palabra de Dios no está encadenada.
Yo todo lo sufro por los elegidos de Dios, para que, por medio de Cristo Jesús, también ellos alcancen la salvación y la gloria eterna.
Esta doctrina es digna de fe:
Si morimos con él, viviremos con él;
si perseveramos, reinaremos con él;
si renegamos de él, renegará de nosotros;
si le somos infieles, él se mantiene fiel,
porque no puede negarse a sí mismo.
Recérdales esto, y encárgales delante de Dios que dejen de discutir por cuestiones de palabras; esas discusiones no sirven para nada, sólo perjudican a los que las escuchan.
Esfuérzate por merecer la aprobación de Dios, como obrero intachable que enseña debidamente el mensaje de la verdad.
Salmo Responsorial
Salmo 24, 4bc - 5ab. 8-9. 10 y 14
R. (4a) Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador,
y tenemos en ti nuestra esperanza.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Porque el Señor es recto y bondadoso,
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Con quien guarda su alianza y sus mandatos
el Señor es leal y bondadoso.
El Señor se descubre a quien lo teme
y le enseña el sentido de su alianza.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
R. Aleluya.
Evangelio
Dos veces al día, los judíos piadosos recitaban el “Escucha, Israel”, en el que profesaban el amor de Dios como su mandamiento fundamental. Jesús le añade el amor al prójimo, pero no solo lo proclama: lo vive al máximo.
Sobre el precepto más importante
Un letrado que escuchó la discusión y al ver lo acertado de la respuesta, se acercó y le preguntó:
—¿Cuál es el precepto más importante?
Jesús respondió:
—El más importante es:
Escucha, Israel,
el Señor nuestro Dios es uno solo.
Amarás al Señor, tu Dios
con todo tu corazón,
con toda tu alma,
con toda tu mente,
con todas tus fuerzas.
El segundo es:
Amarás al prójimo
como a ti mismo.
No hay mandamiento mayor que éstos.
El letrado le respondió:
—Muy bien, maestro; es verdad lo que dices: el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él.
Que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.
Al ver Jesús que había respondido acertadamente, le dijo:
—No estás lejos del reino de Dios.
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia, por la que Cristo entregó su vida, crezca hacia una comunidad universal de amor, que haga visible a todos el amor incondicional de Dios, roguemos al Señor.
– Para que en todas partes los cristianos no sean gente legalista o de simples observancias externas, sino gente con corazón, que hacen lo que tienen que hacer, y mucho más, porque son hijos de Dios, roguemos al Señor.
– Para que nuestro tibio y anémico amor se vuelva rico y espontáneo, como aliento fresco de vida y alegría que ilumine las vidas de los que nos rodean y que sea, aun sin palabras, como un canto de alabanza a Dios, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de amor,
en esta eucaristía celebramos
el memorial del sacrificio de Jesús,
que nos mostró la extensión
sin medida de su amor.
Que él haga nuestro amor
tan ancho y profundo como el suyo,
aun cuando ello trastorne
la rutina de nuestra vida.
Y que esto sea el sacrificio
que ahora te ofrecemos,
por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro,
¿hacia dónde nos va a conducir
el estar abiertos a ti
y dispuestos a tus llamados,
el entrar en el mundo interior
de hermanos nuestros
heridos por la vida,
heridos por otras personas
e incluso por nosotros mismos,
el oír sus gritos y acogerlos a todos
bondadosamente en nuestro corazón?
Por la fuerza de esta eucaristía,
ayúdanos, Señor, a acercarnos y encontrarnos
afectuosamente con nuestros prójimos,
a compartir su pan, sus alegrías y sus miserias,
y a encender nueva esperanza en sus corazones.
Que esto sea, Padre de bondad,
nuestra respuesta a tu amor,
por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Ciertamente, amar al prójimo como a sí mismo requiere frecuentes sacrificios Y, por lo tanto, es de mayor valor que los sacrificios rituales. Que el Señor nos inspire y nos mueva a esa entrega comprometida a los hermanos. Y que a todos nos bendiga el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo.
