NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

DIOS DE VIVOS, NO DE MUERTOS

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor, tú eres el Dios vivo
y el Dios de la alianza de la vida,
del amor leal.
Guárdanos en tu amor
y guarda la promesa de vida
que nos has dado por medio
de tu Hijo Jesucristo.
Que su vida brote en nosotros a borbotones,
fuerte y con plena riqueza,
hasta que florezca y dé
frutos ubérrimos de vida eterna.
Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo,
nuestro Señor.

Primera Lectura

2 Timoteo 1,3.6-12

 Durante varios días vamos a escuchar extractos de la segunda carta de San Pablo a Timoteo. Se le adjudica esta carta a Pablo, pero probablemente fue escrita por su discípulo o escriba. La carta insiste en el papel, tanto de los sacerdotes como de los laicos, de servir sin miedo al evangelio.

3

Doy gracias al Dios de mis antepasados, a quien sirvo con conciencia limpia, siempre que te menciono en mis oraciones, noche y día.

6

Fiel a la Buena Noticia 

Por eso te recuerdo que avives el don de Dios que recibiste por la imposición de mis manos.

7

Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, amor y templanza.

8

No te avergüences de dar testimonio de Dios, ni de mí, su prisionero; al contrario con la fuerza que Dios te da comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por la Buena Noticia.

9

Él nos salvó y llamó, destinándonos a ser santos, no por mérito de nuestras obras, sino por su propia iniciativa y gracia, que se nos concede desde la eternidad en nombre de Cristo Jesús

10

y que se manifiesta ahora por la aparición de nuestro salvador Cristo Jesús; quien ha destruido la muerte e iluminado la vida inmortal por medio de la Buena Noticia.

11

De ella me han nombrado predicador, apóstol y maestro.

12

Por esa causa padezco estas cosas, pero no me siento fracasado, porque sé en quién he puesto mi confianza y estoy convencido de que puede custodiar el bien que me ha encomendado hasta el último día.

Salmo Responsorial

Salmo 122, 1-2a. 2bcd

R. (1a) En ti, Señor, tengo fijos mis ojos.
En ti, Señor, que habitas en lo alto,
fijos los ojos tengo,
como fijan sus ojos en las manos
de su señor, los siervos.
R. En ti, Señor, tengo fijos mis ojos.
Así como la esclava en su señora
tiene fijo los ojos
fijos están en el Señor los nuestros
hasta que Dios se apiade de nosotros.
R. En ti, Señor, tengo fijos mis ojos.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 11, 25. 26

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor;
el que cree en mí no morirá para siempre.
R. Aleluya.

Evangelio

Mc 12,18-27

 Jesús sostiene la resurrección de los muertos. Dios es un Dios de vivos; no hace promesas en vano. Su Resurrección, el centro de nuestra fe, es garantía de la nuestra.

18

Sobre la resurrección

Se acercaron unos saduceos, quienes niegan la resurrección, y le dijeron:

19

 Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguien muere y deja a su mujer sin hijos, su hermano debería casarse con la mujer para así dar descendencia a su hermano difunto. 

20

Eran siete hermanos: el primero se casó y murió sin descendencia; 

21

el segundo tomó a la viuda y murió sin descendencia; lo mismo el tercero. 

22

Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos murió la mujer. 

23

En la resurrección, [cuando resuciten,] ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete estuvieron casados con ella.

24

Jesús les respondió:
—¿No están equivocados por esto, por no conocer las Escrituras ni el poder de Dios?

25

Cuando resuciten de entre los muertos, los hombres y las mujeres no se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. 

26

Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no han leído en el libro de Moisés el episodio de la zarza? Dios le dijo:
Yo soy el Dios de Abrahán,
el Dios de Isaac,
el Dios de Jacob. 

27

 No es un Dios de muertos, sino de vivos. Ustedes están muy equivocados.

Oración de los Fieles

– Para que sigamos luchando valerosamente contra todos los signos de muerte de nuestra sociedad humana: violencia, atropello, mentira, venganza, injusticia, codicia, esclavitud, etc. Roguemos al Señor.
– Que nuestros queridos difuntos puedan pervivir en nosotros: en la vida que recibimos de ellos, en el bien que hacemos, y sobre todo en nuestro amor a Dios. Roguemos al Señor.
– Que todos los que sufren y están agonizando participen en nuestra fe en la Resurrección y encuentren fortaleza al saber que Dios les ama aquí en la vida y más allá de la muerte. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Dios y Señor nuestro,
tu Hijo Jesucristo nos trajo
la Buena Noticia de vida e inmortalidad.
Que, por medio de tu Espíritu Santo,
Espíritu de poder y de vida,
este pan y este vino se conviertan
en el Cuerpo y en la Sangre de tu Hijo,
para que nosotros venzamos a la muerte
con Jesús y vivamos su vida de resucitado
hasta que nos llames a participar
en la plenitud de tu gloria y felicidad,
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios de los vivos:
por la fuerza de esta eucaristía,
aviva en nosotros la llama de tus dones.
Cámbianos –tímidos como somos–
en miembros valientes de tu Iglesia,
llenos de vida, audaces,
sin miedo ni vergüenza
para dar testimonio
ante todos los que quieran ver y oír
tu Buena Noticia acerca
de nuestro Señor Jesucristo,
Hijo tuyo y Salvador nuestro,
por los siglos de los siglos.

Bendición
Algunos grupos de la primitiva comunidad cristiana se llamaban a sí mismos “Los Vivientes”. Que nuestra fe y nuestra participación en la resurrección de Cristo nos hagan a nosotros “Pueblo vivo”, siempre a favor de la vida. Que Dios los bendiga, el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo.

Scroll to Top