OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
PIEDRAS VIVAS
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Dios santo,
a menudo convertimos
nuestros corazones
en lugares de orgullo y avaricia
y no en hogares de amor y bondad
en los que puedas sentirte
como en casa.
Destruye el templo del pecado en nosotros;
expulsa todo el mal de nuestros corazones
y haz de nosotros piedras vivas
de una comunidad en la que pueda
vivir y reinar tu Hijo, Jesucristo,
nuestro Señor vivo, por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Los cristianos han recibido la gracia salvadora de Dios. Están por ello llamados y fortalecidos para vivir en el amor mutuo, acogiendo a sus hermanos y atravesando el dolor con fe sabiendo que se hacen uno con el sufrimiento redentor de Cristo.
Se acerca el fin del universo: por eso tengan la moderación y sobriedad necesarias para poder orar.
Ante todo, haya mucho amor entre ustedes, porque el amor perdona una multitud de pecados.
Practiquen la hospitalidad mutua sin quejarse.
Cada uno, como buen administrador de la multiforme gracia de Dios, ponga al servicio de los demás los dones que haya recibido.
Quien predica, hable como quien entrega palabras de Dios; el que ejerce algún ministerio hágalo como quién recibe de Dios ese poder; de modo que en todo sea glorificado Dios por medio de Jesucristo. A quien corresponde la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Queridos, no se extrañen del incendio que ha estallado contra ustedes, como si fuera algo extraordinario;
alégrense, más bien, de compartir los sufrimientos de Cristo, y así, cuando se revele su gloria, ustedes también desbordarán de gozo y alegría.
Salmo Responsorial
R. (13ab) El Señor juzgará a todas las naciones.
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos.
El afianzó con su poder el orbe,
gobierna a las naciones con justicia.
R. El Señor juzgará a todas las naciones.
Alégrense los cielos y la tierra,
retumbe el mar y el mundo submarino.
Salten de gozo el campo y cuanto encierra,
manifiesten los bosques s regocijo.
R. El Señor juzgará a todas las naciones.
Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones.
R. El Señor juzgará a todas las naciones.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor,
para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.
R. Aleluya.
Evangelio
En el evangelio de hoy se nos ofrecen dos imágenes potentes para un mismo mensaje: una higuera que no da higos y un templo ocupado por comerciantes. Jesús condena con la misma contundencia a la una y a los otros. Porque los que reciben la gracia reciben con ella la fecundidad de dar frutos, personalmente y en comunidad. No hay lugar en el templo de Dios que somos cada uno y que es la Iglesia para servir a otros dioses, al poder o al dinero. Es una elección.
Entró en Jerusalén y se dirigió al templo. Después de inspeccionarlo todo, como era tarde, volvió con los Doce a Betania.
Maldice la higuera
Al día siguiente, cuando salían de Betania, sintió hambre.
Al ver de lejos una higuera frondosa, se acercó para ver si encontraba algo; pero no encontró más que hojas, pues no era el tiempo de los higos.
Entonces le dijo:
—Nunca jamás nadie coma frutos tuyos.
Los discípulos lo estaban escuchando.
Purifica el Templo
Llegaron a Jerusalén y, entrando en el templo, se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo; volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas,
y no dejaba a nadie transportar objetos por el templo.
Y les explicó:
—Está escrito: Mi casa será casa de oración para todas las naciones; en cambio ustedes la han convertido en cueva de asaltantes.
Lo oyeron los sumos sacerdotes y los letrados y buscaban la forma de acabar con él; pero le tenían miedo, porque toda la gente admiraba su enseñanza.
Cuando anocheció, salió de la ciudad.
La higuera seca
Por la mañana, pasando junto a la higuera, vieron que se había secado de raíz.
Pedro se acordó y le dijo:
—Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
Jesús le respondió:
—Tengan fe en Dios.
Les aseguro que si uno, sin dudar en su corazón, sino creyendo que se cumplirá lo que dice, manda a ese monte que se quite de ahí y se tire al mar, lo conseguirá.
Por tanto les digo que, cuando oren pidiendo algo, crean que se les concederá, y así sucederá.
Cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, y el Padre del cielo perdonará sus culpas.
[[Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre del cielo los perdonará a ustedes.]]
Oración de los Fieles
– Para que la Iglesia se examine a sí misma con regularidad para servir mejor a Dios y al pueblo de Dios, y para que Dios la purifique y la haga más fiel al Evangelio, te rogamos.
– Para que limpiemos el templo de nuestro corazón pidiendo perdón al Señor por nuestros errores, te rogamos.
– Para que, como los buenos árboles frutales, demos fruto no sólo evitando el mal, sino haciendo obras de misericordia y de amor, te rogamos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre nuestro,
con el Pan de la Vida
y el vino de la alegría de sí mismo,
tu Hijo renovará la alianza con nosotros.
Haz que Jesús nos dé la voluntad
y el amor para ser fieles
a sus exigencias como él lo fue,
aunque eso significara la cruz.
Porque queremos darte
el verdadero culto con y por Jesucristo,
nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Dios fiel, nos has dado en esta Eucaristía
a tu Hijo, Jesucristo,
para mostrarnos lo que significa
la obediencia leal.
Haz que tu Hijo esté vivo en nosotros,
para que nuestra comunidad cristiana
sea el templo en el que él vive
y donde nos reúne como hermanos suyos.
Guárdanos de todo formalismo,
para que te adoremos con nuestra vida
y demos un fruto duradero.
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor.
Bendición
Debemos adorar a Dios en espíritu y en verdad para que nuestra vida corresponda a lo que creemos y para que sirvamos a Dios y a los hombres. Que Dios todopoderoso los bendiga, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
