OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES

UNA RECOMPENSA CENTENARIA

Ciclo del Leccionario: I

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro,
sostén tu promesa
a los que lo han dejado todo
por tu Reino
y por el Evangelio de Jesucristo, tu Hijo.
Haz que sean hombres y mujeres
pobres en las cosas
que cuentan en esta tierra,
pero ricos con tu amor y tu gracia
y con una riqueza de amigos
a los que puedan llevar
a nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

Primera Lectura

Sir 35,1-12

La Primera Lectura anticipa lo que Jesús llevará a su plenitud en torno a la ofrenda que agrada a Dios. No desecha en ese contexto los sacrificios que se le ofrecían, pero explica que lo que agrada al Señor es que el que ofrenda se aleje del mal, tenga un corazón generoso y esté apegado a la justicia.

1

El que observa la ley hace una buena ofrenda, el que guarda los mandamientos ofrece sacrificio de comunión,

2

el que hace favores es como el que ofrenda la mejor harina, el que da limosna ofrece sacrificio de alabanza.

3

Apartarse del mal es agradable a Dios, apartarse de la injusticia es obtener el perdón de los pecados.

4

No te presentes a Dios con las manos vacías: esto es lo que pide la ley.

5

La ofrenda del justo enriquece el altar, y su aroma llega hasta el Altísimo.

6

El sacrificio del justo es aceptado, su ofrenda memorial no se olvidará.

7

Honra al Señor con generosidad y no seas mezquino en tus ofrendas;

8

cuando ofreces, pon buena cara, y paga de buena gana los diezmos.

9

Da al Altísimo como él te dio: generosamente, según tus posibilidades,

10

porque el Señor sabe pagar y te dará siete veces más.

11

12

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Mateo 11, 25

R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

– Por todos los cristianos, para que seamos generosos en el servicio al Señor y al prójimo, te pedimos.
– Por los que han dedicado su vida al servicio directo de Dios, como sacerdotes, religiosos y religiosas, ministros y laicos, para que vivan plenamente en las manos amorosas del Señor, te pedimos.
– Por todos los cristianos, para que sean personas alegres, que no pierdan la sonrisa, aunque encuentren dificultades, te pedimos.

Oración sobre las Ofrendas
Dios, Padre nuestro,
con el pan y el vino
recordamos al que se entregó
totalmente por los demás,
tu Hijo, Jesucristo.
Todo le fue arrebatado,
excepto la certeza
de que tú estabas con él.
Con él, pues, nos ofrecemos
para pertenecer a ti y a los hermanos
que has puesto en nuestro camino.
Que ninguna prueba nos impida
seguir siendo libres y vivir
en comunión contigo, por Jesucristo,
nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro,
por la fuerza de esta Eucaristía,
ayúdanos a ver y practicar plenamente
lo que significa ser discípulo de Jesús:
que sólo cuando perdonamos
encontramos el perdón;
que nuestra sed se calma
cuando damos de beber al prójimo;
que encontramos consuelo
cuando decimos palabras
que alivian el dolor, que cuando
partimos y compartimos el pan,
encontramos tu alegría que dura
por los siglos de los siglos.

Bendición
Estamos en manos de Dios, un Dios bueno, un Dios misericordioso. Intentamos servirlo bien y encomendarnos a él. Que Dios todopoderoso te bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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